DE ACCESO LIBRE
Este es un tema transversal, que beneficia a TODO enfermo de cáncer, porque la capacidad de activar el sistema inmunitario de la manera correcta es el cimiento básico sobre el cual se aposentan el resto de medidas.
No es casualidad que las inmunoterapias sean realmente el futuro del tratamiento antitumoral, aunque no como las está planteando la industria farmacéutica y, por extensión, la oncología oficial. En el tomo I de la enciclopedia del cáncer analizo muchas de ellas, tanto las oficiales como las oficiosas.
Este es un artículo que recopila información que he ido desgranando en los libros y en artículos de Cáncer Integral, porque es importantísimo que todo enfermo afronte este tema de igual manera a como un constructor se aseguraría de que los cimientos del edificio que va a levantar sean lo más sólidos posibles.
Hay muchas acciones que pueden tomarse para activar el sistema inmunitario, pero he reunido las que ofrecen quizá mayor potencial al usarse a la vez.
Antes, expliquemos un par de conceptos básicos:
Indice
Como ya he dicho otras muchas veces puede resumirse el papel del sistema inmunitario en sólo dos funciones:
Ambas acciones pueden suceder a la vez (por ejemplo, dentro de una herida) pero suele haber una “tendencia” (destructora o reparadora, atacante o defensora) según la situación del tejido.
Hay especies que están más especializadas que otras en ejercer una acción u otra, pero muchas pueden ejercer ambas, cambiando su fenotipo en función de lo que determinen ciertos linfocitos T llamados helper (Th): estos captan las “señales” metabólicas del entorno y según la influencia de ciertos metabolitos orquestan una respuesta u otra.
Los Th1 promueven una respuesta claramente citotóxica, de ataque a especies patógenas, infectadas o neoplásicas, mientras que los Th2 promueven fenotipos con respuesta reparadora, que ayuda a construir nuevo tejido, reparar daños y fabricar nuevas ramificaciones sanguíneas.
En los enfermos de cáncer hay una tendencia clara y desequilibrada hacia un exceso de Th2, reparadora, que ayuda al cáncer a crecer, y un defecto de Th1, citotóxico, que ataca al cáncer (estudio).
Dentro del microambiente tumoral, que analicé en un artículo muy denso, hay especies inmunitarias que podrían acabar con la amenaza, pero que colaboran con el tumor a crecer.
Las razones por las esto sucede son diversas: acidez del microambiente debido a los vertidos procedentes del metabolismo típicamente fermentativo de las células tumorales, hipoxia, etc.
Las consecuencias de esto son trágicas: probablemente el sistema inmune infiltrado en el tumor “crea” que está dentro de una herida o de un embrión, porque el entorno metabólico y bioquímico es similar tanto en neoplasias como en embriones. El sistema inmunitario no puede hacer otra cosa, porque está programado para responder ante determinados metabolitos.
Antes vimos que las Th1 promueven fenotipos de especies inmunitarias que atacan al cáncer, y que las Th2 promueven fenotipos que lo defienden. Pues bien, la especie más importante que se ve influida por este hecho son los macrófagos, y en concreto los infiltrados dentro del tumor.
Los macrófagos asociados al tumor (TAM), están activados en su fenotipo M2, con mayor fuerza cuanta mayor es la agresividad del tumor y, por tanto, colaboran con ese embrión aberrante en su crecimiento, destruyendo tejidos adyacentes, construyendo nueva masa tumoral y ramificando los vasos sanguíneos en el proceso de angiogénesis.
Conseguir que dentro del microambiente los macrófagos polarizasen a un fenotipo M1 sería un desastre para el tumor. A efectos prácticos sería parecido a producir una reacción autoinmune intratumoral, lo que desembocaría en una especie de “aborto” del embrión aberrante (estudio).
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Entremos en materia. Estas son 7 de las acciones básicas más útiles para que el sistema inmunitario se ponga a nuestro servicio, disminuyendo la respuesta de tipo 2 e incrementando la respuesta de tipo 1. Aunque podría haber añadido muchas más, estas son quizá las que ofrecen mejor ratio riesgo/beneficio y coste/beneficio.
Entrar en cetosis es en sí mismo un hecho que garantiza un “reset” del sistema inmunitario hacia un fenotipo 1.
Mientras que el organismo sigue conservando su capacidad de reparar heridas a un nivel completamente fisiológico, disminuye considerablemente la capacidad de las especies infiltradas en el microambiente de polarizarse de manera patológica a un fenotipo de tipo 2 (estudio).
¿Cómo asegurar la cetosis y maximizar sus efectos con el menor esfuerzo?
Primero: siguiendo la dieta cetogénica correcta, que maximice el ratio glicina/metionina, y que traté en un libro de recetas incluido en la Enciclopedia del cáncer.
Segundo: aplicando ciertas medidas para acelerar y potenciar las cetosis y que traté en este artículo. Ten en cuenta que esas 11 medidas TAMBIÉN potencian la respuesta inmunitaria que perseguimos.
El zinc es un mineral que actúa sinérgicamente con el cobre (y con el manganeso) para formar superóxido dismutasa, un antioxidante enzimático, pero también presenta algunas funciones antagónicas, funcionado como extremos de un eje. Es el caso de la angiogénesis, en la cual ejercen acciones contrapuestas y actúan sobre ella en forma de par.
Se ha demostrado que los ratios cobre/zinc están elevados en muchos tumores, independientemente del órgano, y el desequilibrio de ese ratio guarda relación directa con la capacidad angiogénica del tumor (estudio en gliomas, leucemia mieloide aguda, linfoma No Hodgkin).
La acumulación de hierro y cobre en los tumores está bien establecida, y en múltiples estudios se detecta una correlación semejante con los niveles plasmáticos de cobre, zinc y con el ratio cobre/zinc de los pacientes de cáncer, en comparación con los grupos de control sanos (estudio en cáncer de mama).Parece evidente que la restricción de cobre y el aporte extra de zinc tiene efectos antiangiogénicos.
Controlar los niveles de ese ratio impacta además en todo el espectro inmune. Ya hemos visto cómo el sistema inmune se ocupa de dos grandes ‘tareas’ que podemos resumir a grandes rasgos como: reparar heridas y controlar a los enemigos, que tienen, a su vez, efectos opuestos sobre el desarrollo tumoral.
De momento, el cobre parece el primer ‘representante’ del proceso angiogénico que promueve la versión protumoral del sistema inmune, mientras que el zinc parece contrarrestarlo y promover su versión antitumoral.
El Zinc es, además, un mineral imprescindible para la activación inmunitaria (sobre todo en los antitumorales linfocitos TH1 y en macrófagos), mejorando las respuestas inmunitarias en sinergia con la vitamina C, también tiene una gran capacidad quimiopreventiva y actúa como agente quelante del cobre
Revisiones como ésta muestran que las deficiencias de Zinc están relacionadas con niveles bajos de testosterona y niveles reducidos de células NK (natural killer antitumorales) y de producción de IL-2, una interleukina empleada como agente inmunomodulador antitumoral.
Su influencia en el sistema inmune es variada, pero sobre todo mejora la respuesta defensiva inmune y bloquea la excesiva respuesta inflamatoria, que es justo la que nos interesa a quienes nos enfrentamos al cáncer.
El correcto balance de ese ratio Cu/Zn, muchas veces ignorado, puede impactar en desórdenes diversos y es una de las razones por las cuales algunas dietas exclusivamente basadas en vegetales pueden no resultar saludables, como resalta en este interesantísimo artículo la siempre exhaustiva Fundación Weston A. Price. Una correcta ingesta de proteínas y consumir cantidades adecuadas de zinc permiten controlar el exceso de cobre.
Y, por último, en estudios como éste se resalta la conexión entre un correcto ratio sérico de cobre y zinc con la longevidad y condiciones diversas de salud. El zinc es además un mineral imprescindible para la salud ósea al inhibir la destrucción de los osteoclastos, promover los osteoblastos, constructores del hueso, y apoyar la acción de la vitamina D.
Las dosificaciones de entre 25 y 50mg/día de Zinc son seguras. Las formas más biodisponibles están en forma de gluconato de zinc, citrato de zinc o acetato de zinc, pero en estos casos sólo la cuarta parte del peso del suplemento se aprovechará en forma de zinc. Es decir, hay que tomar unos 200mg al día de alguna de esas tres formas para alcanzar los 50mg al día de zinc.
La toma adicional de ionóforos del zinc (sustancias que ayudan a que la molécula alcance sus objetivos celulares, al transportarla a través de la membrana) como la Quercetina o el EGCG (epigalocatequin galato, catequina del té verde), mejoraría por tanto la biodisponibilidad (estudio).
La icariina es uno de los flavonoides aislados de la hierba Epimedium, conocida como “Horny goat weed” (hierba de la cabra cachonda). Recibe ese nombre porque los pastores chinos comprobaban que las cabras se excitaban considerablemente al comer el arbusto. Los extractos se han usado desde hace mucho tiempo por sus efectos afrodisíacos.
La icariina es un inhibidor de la PDE-5, lo cual conduce a una mayor liberación de óxido nítrico y mejor oxigenación tisular (estudio). No es extraño que haya demostrado potencial contra una amplia gama de dolencias como problemas reproductivos (estudio), cardiovasculares (estudio), neurológicos (estudio) o depresión (estudio).
El extraordinario potencial anticáncer de la icariina parece ejercerse mediante múltiples mecanismos: contra apoptosis, antiangiogénicos, antimetastásicos e inmunomoduladores (estudio).
A continuación: múltiples mecanismos de acción antitumoral de la Icariina. Fuente

Las dosis terapéuticas orales en ratas para mejorar la función reproductiva (ya vas comprendiendo que todo está relacionado y las mejoras en una dolencia implican cambios transversales que afectan a todo el organismo y dificultan la aparición de otras) varían entre 50-100 mg/kg/día, que al trasladarse a humanos resultaría en una dosis de entre 7-14 mg/kg/día.
Hay muchos productos comerciales hechos con extractos de Horny goat weed, en cápsulas o en polvo, pero pocos productos alcanzan niveles significativos de concentración de icariina, el flavonoide realmente terapéutico.
En esta web se ofrece una concentración de hasta el 60% de icariina. Para un hombre adulto de unos 80 kilos, se necesitarían entre 0.550 y 1,1 gramos para alcanzar dosis terapéuticas, que pueden obtenerse tomando extractos comerciales. Si se trata del extracto con 60% de icariina bastaría con tomar 1-2 gramos del polvo al día.
Hay derivados de la icariina, como la Icaritina o el Icarisido II, con igualmente amplio potencial terapéutico.
Forman parte del imaginario colectivo desde hace bastante tiempo y por buenos motivos: diferentes especies de hongos y setas han demostrado su capacidad antitumoral e inmunomoduladora y están recibiendo abundante atención científica (estudio, estudio, revisión)
El uso de setas en la medicina se remonta a hace miles de años. La observación, ese arma tan preciada de la naturaleza humana, nos ha permitido asignar propiedades a compuestos que la ciencia está empezando a comprobar con evidencia sólida en algunos casos y preclínica en la mayoría.
Asia es la fuente de gran parte de los estudios científicos que han analizado las propiedades de los hongos y en países como Japón, China o Corea se ha estandarizado el uso en la práctica médica convencional de algunos extractos y fracciones para tratamiento oncológico, como el PSP y el PSK, fracciones del Coriolus Versicolor.
A continuación: algunas especies de setas con demostrada capacidad antitumoral

En el diagrama de arriba se muestran algunas de las especies cuyos compuestos han demostrado actividad antitumoral, pero se estima que en la tierra pueden existir unas 150.000 especies, de las cuales sólo un 10% son conocidas por la ciencia. Las posibilidades terapéuticas que aún se esconden a nuestro conocimiento pueden ser enormes.
Prácticamente todos los hongos presentan compuestos con mayor o menor eficacia antitumoral: triterpenos, lactonas o alcaloides, pero sobre todo polisacáridos (principalmente β-glucanos), y polisacáridos unidos a proteínas. El problema es que se estima que la mayoría de las marcas comerciales (tal vez el 90-95%) presentan adulteraciones o productos sin la calidad adecuada. Tendremos que analizar con detalle cada suplemento para discernir el más adecuado y potente.
Aunque se creía que la disponibilidad oral de los betaglucanos era baja, y que sólo la vía parenteral podría ejercer efectos positivos apreciables, algunas fracciones orales se han revelado como potentes fármacos capaces de inducir una respuesta inmune (estudio)
Las propiedades de los hongos son diversas: antidiabéticas, antifúngicas, antibacterianas o antitumorales pero, sobre todo, inmunomoduladoras. Una posible explicación al efecto de los betaglucanos sobre el sistema inmune es que son polisacáridos presentes en abundancia en la pared celular de bacterias y hongos. Son sustancias no digeribles (y por lo tanto con efecto prebiótico, del que hablo en el tomo II, libro dedicado a la microbiota), que serán ‘atrapadas’ en el intestino delgado por los macrófagos y las ’presentarán’ a otras especies celulares.
Al reconocer el cuerpo esas ‘señales’, habitualmente presentes en organismos patógenos (PAMP, o Patrones Moleculares Asociados a Patógenos), gracias al complejo mayor de histocompatibilidad, se iniciaría una respuesta inmune cuyo fin sería anular una amenaza de invasión. Aun no existiendo dicha amenaza, el balance de especies inmunitarias se desequilibrará a favor de las ‘defensivas’ y a costa de la ‘inflamatorias’, mejorando indirectamente la respuesta antitumoral con la secreción adicional de determinadas citoquinas e inmunoglobulinas antitumorales (estudio, estudio, estudio, estudio)
Los diferentes polisacáridos inducirán reacciones más o menos intensas y en especies inmunitarias diversas según la estructura de los beta-glucanos. Como hemos hecho hasta ahora, el uso de diferentes especies de hongos, cada una de las cuales provocará la diferenciación de un tipo inmunitario u otro, nos permitirá completar el ‘mapa’ terapéutico que hemos venido confeccionando hasta ahora (estudio, estudio)
Hay varias especies de setas que han sido especialmente estudiadas, más una mezcla de polisacáridos. Analizo algunas de ellas en el tomo I de la Enciclopedia del cáncer.
Algunas marcas de extractos combinados de setas de tu interés:
Analicé la seta más poderosa contra el cáncer y 3 remisiones que produjo, recogidas en la literatura científica, en este artículo para miembros avanzados o profesionales, y también incluyo un protocolo pasado en ella.
El Viscum Album es una planta semiparásita ampliamente extendida por Europa, Asia y América, con propiedades inmunomoduladoras y que ha formado parte del tratamiento estándar contra el cáncer en varios países de Europa central, entre ellos Alemania.
La actividad inmunomoduladora de los componentes inmunorreactivos del muérdago (como lectinas) promueve la maduración y activación de linfocitos T, especialmente los CD4, además de incrementar la cantidad de NK cells, lo cual ejerce una poderosa acción inmunoterapéutica en enfermos de cáncer (estudio).
Esta acción no sólo proviene de una mejora de la inmunidad natural, sino también específica, evidenciada por la producción de anticuerpos contra las viscotoxinas y lectinas del muérdago (ML-I) (estudio).
El uso de preparados de muérdago no produce además efectos secundarios significativos, más allá del enrojecimiento de la zona donde se aplica de forma subcutánea, y tampoco incrementa la producción de IL-6, que tiene poderosos efectos protumorales (estudio, estudio).
Otros estudios sugieren además que los preparados de muérdago incrementan la actividad fagocítica de los macrófagos y su producción de citoquinas citotóxicas propias de una activación del fenotipo M1 (estudio).
Muchos estudios preclínicos observaron también actividad antitumoral directa de los extractos de muérdago, no mediada por la reacción inmune (estudio).
El problema viene con la traslación clínica de estos efectos preclínicos. Aunque el muérdago se viene utilizando extensamente en algunos países europeos, y su introducción como tratamiento anticáncer proviene de 1917, la mayoría de estudios clínicos que afirman producir resultados positivos proceden de un par de clínicas, una de Suiza y otra de Austria (estudio).
En una revisión sistemática de 23 ensayos clínicos controlados, se encontró que la mayoría de estudios (12) mostraban uno o más resultados positivos estadísticamente significativos, 7 mostraron al menos una tendencia positiva, 3 no arrojaban ningún efecto y 1 mostraba tendencia negativa (estudio).
Otra revisión sistemática encontró resultados similares que reflejan una tendencia claramente positiva y la existencia de beneficio claro para el muérdago, pero la metodología y las variables de éxito fueron demasiado heterogéneas como para obtener conclusiones claras, algo lógico y que sucede constantemente: los tratamientos convencionales no obtienen generalmente ni siquiera estos resultados y, además, producen graves efectos secundarios, algo que no sucede con el muérdago (estudio).
La metodología heterogénea, el escaso número de pacientes y la aplicación en solitario de esta medida no permite sacar conclusiones acerca de la eficacia aislada del muérdago, aunque es claramente positiva, pero tú, que estás leyendo estos libros, sabes que el secreto es combinar varias terapias con efectos positivos para que produzcan sinergias comunes que eleven exponencialmente la eficacia parcial de cada una de ellas.
Incluso aunque el muérdago se combinase únicamente con la terapia convencional, hay evidencia consistente de la sinergia que ambas ejercen. En un estudio se comprobó que Iscador Qu (una marca comercial de extracto de muérdago) inhibía la senescencia de células tumorales y facilitaba su apoptosis al combinarse con dosis bajas de doxorubicin (estudio). La sinergia no sólo permite así alcanzar mejores resultados terapéuticos, sino reducir considerablemente la toxicidad de la quimio al poder bajar su dosis.
Hay varios preparados comerciales de Muérdago con distintas marcas: Iscador, Isorel, Helixor, Eurixor, etc. Aunque los efectos secundarios que produce son leves (enrojecimiento en la zona del pinchazo subcutáneo es el más frecuente), hay que tener cuidado con las interacciones con fármacos para la hipertensión, porque el muérdago baja la tensión.
Por ejemplo, en esta farmacia alemana online puede comprarse Iscador Qu de 5 mg, para un tratamiento de 1-2 aplicaciones semanales, incluso de 3-4 si es necesario (enlace).
Magnifico articulo Alfonso, nosotros llevamos más de 20 años usando como terapia obligada en nuestros pacientes el extracto de muérdago. La gente debe saber que la dosis y la composición del mismo son muy importantes para que este tratamiento sea eficaz. No hemos encontrado en estos 20 años ningún efecto adverso y los resultados de su aplicación son excepcionales. Desde aqui os digo a todos los pacientes con cáncer que deben añadir lo más temprano posible el extracto de muérdago a sus tratamientos. Son inyecciones subcutáneas fáciles de poner uno mismo en su domicilio.
Cq duda estaré encantado de contestarla en este foro.
Hola Alberto, ¿nos podrías asesorar de la marca, dosis, pauta y durante cuanto tiempo se puede aplicar para que este tratamiento sea eficaz?
Muchas gracias.