Esta es la primera parte de un conjunto de 3 artículos, cada vez más profundos, que abordarán el tema del equilibrio oxidativo basado en luz roja e infrarroja. Un tema ignorado o abordado sin matiz tanto por la oncología oficial como por una parte de la integrativa.
En este primer artículo vamos con lo más sencillo: por qué es tan importante para un enfermo de cáncer (y para cualquiera) la integridad del ritmo circadiano y cómo protegerlo.
Abordaremos acciones prácticas y los mejores productos, para asegurarnos que la compra es de calidad óptima y de buen coste/beneficio.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Este es uno de los artículos más avanzados que he publicado hasta la fecha. Un paso de gigante que algún día se aplicará habitualmente.
En Oncología Metabólica preconizo siempre medidas que aborden la raíz del problema, y basar una estrategia terapéutica en “atacar” frontalmente el tumor con cirugía, radio y quimio (sin atender al organismo completo) no lo hace. Por eso los niveles de fracaso de las intervenciones oncológicas ortodoxas son tan altos.
Pero hay intervenciones directas y locales que sí pueden ser enormemente valiosas, por varios motivos: cuando se pueden aplicar de forma segura para destruir sólo tejido tumoral y cuando pueden desencadenar reacciones inmunitarias sistémicas de gran potencia.
Esto es lo que hace la terapia emergente que analizo en este artículo, aún poco disponible y cara, pero que debemos conocer porque, sobre todo en algunos casos, puede ser de extraordinaria ayuda.
EN ABIERTO
He decidido poner en abierto este artículo, que normalmente debería ir destinado a miembros avanzados o profesionales, debido a la importancia de su contenido, que afecta a TODOS los pacientes de cáncer.
Porque hay una idea que lleva décadas instalada en la mente de médicos, pacientes y divulgadores: que ciertos cánceres son "hormonodependientes" (de mama y próstata, principalmente) y que el resto no tienen nada que ver con las hormonas.
El problema es que es errónea, otro de los sangrantes reduccionismos de la medicina en general y de la oncología en particular.
La evidencia de ese error es sólida, no sólo conceptualmente, sino práctica y clínica, gracias al potencial demostrado por un viejo fármaco contra múltiples “tipos” de cáncer, por vías que no se reducen sólo a su acción hormonal.
Vamos a analizar un tema fascinante que no afecta sólo a los pacientes de cáncer de mama o próstata sino a TODOS los pacientes de cáncer.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Toda célula necesita tener disponibles grasas con las que construir sus “paredes”, las membranas celulares.
La inmensa mayoría de células adultas del organismo no fabrican dichas grasas desde cero, sino que las obtienen de la dieta o del tejido adiposo. Es decir, que la lipogénesis de novo (síntesis de sus propias grasas) es casi nula en el tejido sano.
Por contra, el tejido tumoral utiliza casi exclusivamente grasas que sintetiza él mismo, por medio de una serie de enzimas que luego explicaremos.
Eso es una asimetría que ofrece una ventana de oportunidad magnífica, porque la inhibición de las enzimas implicadas en esa lipogénesis afectará casi exclusivamente al tumor, y las células sanas no sufrirán efectos tóxicos.
Vamos a analizar esas enzimas, cómo inhibirlas, a ser posible a todas, para evitar que el tumor compense una sola inhibición y se “escape” de nuestro cerco gracias a las demás.
Este artículo no es para todos los lectores.
No es para quien busca soluciones fáciles a problemas complejos. No es para consumidores de contenido superficial marca Instagram.
No es tampoco para quienes creen que “integrativo” implica forzosamente “natural”.
Ni para quien cree que todo lo no convencional es inútil.
Este artículo es para 3 tipos de lectores:
A-Pacientes de cáncer o seres queridos que tratan de comprender con mente abierta y están dispuestos a recorrer un camino que OM facilita extraordinariamente pero que requiere esfuerzo y voluntad de cambio. Para quienes comprenden que deben colaborar en su tratamiento tanto como los profesionales que los ayudan.
B-Profesionales integrativos dispuestos a no dejar de aprender. Que no se han casado con una hipótesis cerrada ni con un sistema de creencias ni con un protocolo cerrado. Capaces de utilizar lo que sea que haya demostrado utilidad clínica, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, abiertos a todo.
C-Ciudadanos dispuestos a abrirse a un mundo que ofrece buenas preguntas, pero aún no tiene todas las respuestas.
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En definitiva, para personas que aún no conocen La Verdad, pero que están dispuestas a recorrer un camino de sabiduría con humildad y deseo de alcanzar objetivos prácticos concretos que YA está produciendo resultados magníficos a muchos.
El cáncer es una exageración metabólica y eso implica que el tumor consume de forma exagerada ciertos combustibles y que sobreexpresa muchas enzimas metabólicas, que están presentes en mayor cantidad en tejido sano y con isoformas diferentes.
Pero esa diferencia casi nunca es absoluta: las enzimas tumorales también están presentes en el tejido sano, sin exclusividad.
Salvo en un caso: la enzima que analizaremos en este artículo es la única que se presenta de forma casi exclusiva en tumores, con una asimetría que ofrece una extraordinaria ventana de oportunidad para tratamientos que la inhiban.
EN ABIERTO
Cada verano sucede lo mismo. Nos bombardean con mensajes histéricos de este tipo: “protégete del sol”, “usa factor 50 al menos”, “quien te dice que el sol no es tu enemigo… es tu enemigo”.
Este año 2026, el futbolista Marcos Llorente, tras visitar El Hormiguero y decir cosas de sentido común: toma el sol con cabeza, pero exponte a él, desató la furia de la “comunidad científica”, la misma que permanece callada cuando otros futbolistas anuncian comida ultraprocesada.
En este artículo vamos a analizar lo que dicen realmente los estudios de este tema, cómo aprovechar los muchos beneficios del sol mientras evitamos sus perjuicios, con qué sustituir las cremas comerciales llenas de disruptores endocrinos y también vamos a destapar los conflictos de interés de esa “comunidad científica” y de esos “divulgadores científicos” que dicen buscar sólo nuestro bien.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Cuando se habla habitualmente de “matar de hambre al cáncer”, en círculos más o menos “integrativos”, sé que probablemente no sepan con perecisión de lo que hablan.
Porque restringir por completo la energía disponible de un tumor es una tarea enormemente difícil.
Pero lo que mucha gente no sabe, profesionales incluidos, es que una cosa es impedir que el tumor obtenga energía y otra dificultar que pueda fabricar material anabólico con el que progresar.
Esa distinción entre obtención de energía y de material “constructivo” es esencial para entender los distintos enfoques metabólicos. En este artículo nos centraremos en uno de los procesos que el cáncer usa para construir nueva masa (y antioxidantes) y la manera hipotética de frenarla y de añadir aún más presión oxidante.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
En un artículo anterior averiguamos que es contraproducente inhibir el aporte exógeno de glutamina y que la suplementación de glutamina es en la mayoría de los casos beneficiosa.
Pero es cierto que el tumor consume altas cantidades de glutamina, así que el complemento lógico al aporte exógeno de glutamina lo constituyen las estrategias para inhibir las enzimas que el tumor usa para metabolizar dicha glutamina.
En este artículo analizaremos dichas medidas, tanto las más sencillas con suplementos que cualquiera puede conseguir online como las más sofisticadas y en investigación.
DE ACCESO LIBRE
Ya ha llegado a la divulgación mainstream algo que hace tan sólo unos años era casi anatema: “el cáncer se alimenta de glucosa y glutamina”.
Y es cierto, pero esa afirmación requiere un considerable matiz, porque la tendencia es a igualar la manera de abordar terapéuticamente el uso de glucosa y glutamina y a restringir ambas.
Pero el papel de la glutamina en el organismo es radicalmente distinto al de la glucosa, así que se requiere un análisis cuidadoso que nos permita tomar la mejor decisión. Eso vamos a hacer en este post.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Hay un ácido graso mitocondrial muy concreto, de enorme importancia para la célula, que es uno de los pocos "puntos de presión" del cáncer que puede ser influido desde el exterior con herramientas accesibles.
En las células tumorales ese ácido graso está dañado y tiene una composición diferente al de las células sanas, lo que les permite escapar de la señal de autodestrucción y sobrevivir con un metabolismo aberrante.
Pero esa membrana no es permanente: se renueva constantemente usando los materiales disponibles, que le podemos proveer nosotros con la alimentación adecuada y que podemos modificar con los suplementos correctos.
Ambas acciones harán que el cáncer reconfigure su membrana mitocondrial y esto alterará a su vez el comportamiento metabólico de la célula entera.
Veamos cómo hacerlo.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
En un artículo anterior analizaba el papel fundamental que el metabolismo del oxígeno tenía en el inicio y desarrollo del cáncer.
Tan importante que cualquier sustancia que “pulse” dicha vía metabólica modificará sustancialmente el desarrollo de la enfermedad.
En este artículo investigaremos dos moléculas antiguas pero olvidadas, difíciles de utilizar, pero asequibles si alguien mostrara el suficiente interés en revivir su utilización, que en combinación desarticulan los mecanismos con los cuales el cáncer saca ventaja de la hipoxia real o inducida que impera en su microentorno.
Dos sustancias cuya combinación sobrepasaría con creces en efectividad a todos los tratamientos oficiales, pero de las que no se puede obtener tanto beneficio económico y que, por tanto, permanecerán en el limbo mientras los pacientes son masacrados.
Escribo este artículo como si lanzara una botella al océano con un mensaje: probablemente pocos lo lean, pero no me quedaré con las ganas de intentarlo.