PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Este es uno de los artículos más avanzados que he publicado hasta la fecha. Un paso de gigante que algún día se aplicará habitualmente.
En Oncología Metabólica preconizo siempre medidas que aborden la raíz del problema, y basar una estrategia terapéutica en “atacar” frontalmente el tumor con cirugía, radio y quimio (sin atender al organismo completo) no lo hace. Por eso los niveles de fracaso de las intervenciones oncológicas ortodoxas son tan altos.
Pero hay intervenciones directas y locales que sí pueden ser enormemente valiosas, por varios motivos: cuando se pueden aplicar de forma segura para destruir sólo tejido tumoral y cuando pueden desencadenar reacciones inmunitarias sistémicas de gran potencia.
Esto es lo que hace la terapia emergente que analizo en este artículo, aún poco disponible y cara, pero que debemos conocer porque, sobre todo en algunos casos, puede ser de extraordinaria ayuda.
EN ABIERTO
He decidido poner en abierto este artículo, que normalmente debería ir destinado a miembros avanzados o profesionales, debido a la importancia de su contenido, que afecta a TODOS los pacientes de cáncer.
Porque hay una idea que lleva décadas instalada en la mente de médicos, pacientes y divulgadores: que ciertos cánceres son "hormonodependientes" (de mama y próstata, principalmente) y que el resto no tienen nada que ver con las hormonas.
El problema es que es errónea, otro de los sangrantes reduccionismos de la medicina en general y de la oncología en particular.
La evidencia de ese error es sólida, no sólo conceptualmente, sino práctica y clínica, gracias al potencial demostrado por un viejo fármaco contra múltiples “tipos” de cáncer, por vías que no se reducen sólo a su acción hormonal.
Vamos a analizar un tema fascinante que no afecta sólo a los pacientes de cáncer de mama o próstata sino a TODOS los pacientes de cáncer.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Toda célula necesita tener disponibles grasas con las que construir sus “paredes”, las membranas celulares.
La inmensa mayoría de células adultas del organismo no fabrican dichas grasas desde cero, sino que las obtienen de la dieta o del tejido adiposo. Es decir, que la lipogénesis de novo (síntesis de sus propias grasas) es casi nula en el tejido sano.
Por contra, el tejido tumoral utiliza casi exclusivamente grasas que sintetiza él mismo, por medio de una serie de enzimas que luego explicaremos.
Eso es una asimetría que ofrece una ventana de oportunidad magnífica, porque la inhibición de las enzimas implicadas en esa lipogénesis afectará casi exclusivamente al tumor, y las células sanas no sufrirán efectos tóxicos.
Vamos a analizar esas enzimas, cómo inhibirlas, a ser posible a todas, para evitar que el tumor compense una sola inhibición y se “escape” de nuestro cerco gracias a las demás.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Cuando se habla habitualmente de “matar de hambre al cáncer”, en círculos más o menos “integrativos”, sé que probablemente no sepan con perecisión de lo que hablan.
Porque restringir por completo la energía disponible de un tumor es una tarea enormemente difícil.
Pero lo que mucha gente no sabe, profesionales incluidos, es que una cosa es impedir que el tumor obtenga energía y otra dificultar que pueda fabricar material anabólico con el que progresar.
Esa distinción entre obtención de energía y de material “constructivo” es esencial para entender los distintos enfoques metabólicos. En este artículo nos centraremos en uno de los procesos que el cáncer usa para construir nueva masa (y antioxidantes) y la manera hipotética de frenarla y de añadir aún más presión oxidante.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
En un artículo anterior averiguamos que es contraproducente inhibir el aporte exógeno de glutamina y que la suplementación de glutamina es en la mayoría de los casos beneficiosa.
Pero es cierto que el tumor consume altas cantidades de glutamina, así que el complemento lógico al aporte exógeno de glutamina lo constituyen las estrategias para inhibir las enzimas que el tumor usa para metabolizar dicha glutamina.
En este artículo analizaremos dichas medidas, tanto las más sencillas con suplementos que cualquiera puede conseguir online como las más sofisticadas y en investigación.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Hay un ácido graso mitocondrial muy concreto, de enorme importancia para la célula, que es uno de los pocos "puntos de presión" del cáncer que puede ser influido desde el exterior con herramientas accesibles.
En las células tumorales ese ácido graso está dañado y tiene una composición diferente al de las células sanas, lo que les permite escapar de la señal de autodestrucción y sobrevivir con un metabolismo aberrante.
Pero esa membrana no es permanente: se renueva constantemente usando los materiales disponibles, que le podemos proveer nosotros con la alimentación adecuada y que podemos modificar con los suplementos correctos.
Ambas acciones harán que el cáncer reconfigure su membrana mitocondrial y esto alterará a su vez el comportamiento metabólico de la célula entera.
Veamos cómo hacerlo.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
En un artículo anterior analizaba el papel fundamental que el metabolismo del oxígeno tenía en el inicio y desarrollo del cáncer.
Tan importante que cualquier sustancia que “pulse” dicha vía metabólica modificará sustancialmente el desarrollo de la enfermedad.
En este artículo investigaremos dos moléculas antiguas pero olvidadas, difíciles de utilizar, pero asequibles si alguien mostrara el suficiente interés en revivir su utilización, que en combinación desarticulan los mecanismos con los cuales el cáncer saca ventaja de la hipoxia real o inducida que impera en su microentorno.
Dos sustancias cuya combinación sobrepasaría con creces en efectividad a todos los tratamientos oficiales, pero de las que no se puede obtener tanto beneficio económico y que, por tanto, permanecerán en el limbo mientras los pacientes son masacrados.
Escribo este artículo como si lanzara una botella al océano con un mensaje: probablemente pocos lo lean, pero no me quedaré con las ganas de intentarlo.
Si me sigues desde hace tiempo, tanto en esta membresía de Oncología Metabólica como en el blog de Cáncer Integral, ya sabes que el entendimiento oficial del cáncer es profundamente erróneo y que el cáncer debe ser entendido y tratado como una profunda alteración metabólica.
El cáncer usa ciertas enzimas de forma diferente y tiene además necesidades exageradas de ciertos combustibles y elementos constructivos: glucosa (artículo), glutamina (artículo) o metionina (artículo). Dichas necesidades son también puntos débiles, porque la interrupción del aporte de esas moléculas que necesita para su crecimiento exagerado puede suponer una catástrofe para el tumor.
En este artículo nos enfocaremos en otra de esas necesidades, muy poco conocida pero que debemos explotar adicionalmente: la de la serina.
Es un aminoácido con una particularidad inquietante: algunos tumores lo necesitan tanto que han desarrollado la capacidad de fabricarla ellos mismos, a partir de la glucosa que circula en sangre. Y cuando no pueden fabricarla, la roban directamente de la sangre con máxima eficiencia.
En este artículo analizaremos esa particularidad metabólica tumoral y cómo explotarla en nuestro beneficio con medidas sencillas de aplicar por cualquiera.
Seguimos indagando en particularidades específicas del cáncer que las hagan vulnerables a ataques.
En esta ocasión analizamos unas moléculas que son piezas clave en todo intercambio de energía y cuyo metabolismo está alterado en el cáncer.
Dos sistemas neoplásicos la usan en su beneficio de formas aparentemente opuestas: una para “aplacar” al sistema inmunitario infiltrado en el tumor y otra para que la exuberante maquinaria metabólica del cáncer avance a toda máquina.
Pero descubriremos una estrategia combinada que nos permita anular ambos “trucos” tumorales, desbaratar el acceso energético del tumor y hacer que el sistema inmunitario se vuelva contra su “huésped” tumoral.
Durante años el debate ha sido intenso: los proponentes de la dieta cetogénica contra el cáncer afirmaban que el cáncer NO podía utilizar grasas y cuerpos cetónicos como recurso energético, y una cuadrilla de defensores del régimen decían que sí.
La verdad está, como tantas veces, en medio.
En este artículo analizaremos de forma comprensible por cualquiera si eso es cierto o no y qué podemos hacer al respecto para asegurarnos de cortarle esa potencial vía de escape energético al tumor.
Sí, otro protocolo revolucionario. Y van 3 en apenas un mes.
Comprendo el escepticismo que esto puede provocar, pero cuando uno lleva 14 años investigando, la energía potencial acumulada en forma de conocimiento termina por explotar.
El protocolo se apoya en una hormona sobreexpresada en todo cáncer que provoca una cascada de reacciones metabólicas coherentes con el comportamiento tumoral. Inhibirla implica cortar de raíz dichas reacciones y sus consecuencias.
Este es probablemente un protocolo de eficacia máxima y un resumen de AÑOS de investigación.
Otro ejemplo (y van decenas, propuestos en este blog) de tratamiento combinado que se enfoca en otro “punto de presión” específico del cáncer, absolutamente vital para él y que, de ser usado extensamente, conduciría a una mejora considerable de la calidad y cantidad de vida de los enfermos de cáncer, y creo que a frecuentes remisiones.
Porque cuando estudias el cáncer desde una perspectiva fisiológica y metabólica, no troceándolo en una infinidad de proteínas, genes y siglas inconexas, surge un paisaje coherente y lleno de sentido común: una neoplasia es una exageración metabólica que necesita MÁS de muchas cosas y las necesita de manera DIFERENTE al resto de tejidos.
El equilibrio oxidativo no podía ser diferente. Es, de hecho, uno de los procesos más típicamente “exagerados” del tumor y uno de sus puntos más débiles. Uno que podemos explotar cuando lo conocemos realmente y cuando trasladamos dicho conocimiento al mundo real.
Eso haremos en este artículo, que recoge evidencia de múltiples sustancias, algunas ya analizadas individualmente en otros, que se combinan en un protocolo que ejerce una sinergia similar a un ataque terrorista al corazón defensivo antioxidante del tumor.
Otro protocolo más que debería ser un revulsivo revolucionario si más gente lo utilizara en su práctica clínica.