PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Si me sigues desde hace un tiempo sabrás que hay un concepto que recalco constantemente: el de la sinergia.
El sistema induce la creencia de que la cura vendrá de una píldora que “la ciencia” está aún por descubrir, de una “bala mágica”.
Pero quienes llevamos mucho tiempo investigando sabemos que eso no es posible: la complejidad del cáncer no puede ser abordada por una sola molécula, sino por una combinación de medidas dispares, que abarquen desde cambios de estilo de vida hasta terapias intravenosas o biofísicas, pasando por fármacos reposicionados y suplementos.
<strong>Lo que la gente no sabe es que algunas de esas combinaciones están arrojando resultados magníficos. Y que cada día un paciente de cáncer avanzado remite su enfermedad con combinaciones que nos permiten analizar los patrones. De momento </strong><a href="https://oncologiametabolica.com/126-remisiones-completas-de-cancer-avanzado-el-mapa-que-lo-cambia-todo/"><strong>he recogido 126 de ellas</strong></a><strong>.</strong>
En este artículo analizaremos las sinergias que están demostrando mayor potencia antitumoral, aunque sea en ensayos con pocos humanos o en animales.
Y en el artículo con las 126 remisiones hay otros protocolos que también podrían ser muy eficaces, aunque no hayan sido probados en otros ensayos.
Porque recuerda que la ausencia de evidencia no es lo mismo que evidencia de ausencia.
EN ABIERTO
Este artículo es diferente a lo que he publicado hasta ahora y marca un antes y un después en la trayectoria de OM.
Durante los últimos dos años he escrito 42 artículos dedicados a analizar casos reales de remisión completa de cáncer en estadio IV —que la oncología convencional considera incurable— registrados en estudios científicos revisados por pares y publicados en revistas científicas.
La cifra final: 72 remisiones completas de cáncer avanzado, más otras decenas de remisiones parciales y mejoras significativas, repartidas entre decenas de estudios de caso y ensayos clínicos.
A eso se suman otras 54 remisiones completas que he ido encontrando a lo largo del tiempo pero que aún no he analizado en artículos específicos (algunas incluyen terapias algo más difíciles de aplicar, otras no).
En total, 126 remisiones completas de cáncer en estadio IV.
En cada uno de esos 42 artículos analicé el protocolo concreto que se usó, casi siempre una combinación de terapias no convencionales junto al tratamiento estándar, y a veces terapias alternativas en solitario.
Este artículo es el mapa completo de todos ellos. Y los 42 artículos originales están enlazados uno a uno más abajo.
Este artículo es la fotografía de conjunto que solo se puede ver cuando pones los 72+54=126 casos uno al lado del otro.
Y esa fotografía cambia por completo la forma de entender el cáncer.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Este es un artículo fascinante, por tres motivos.
Uno: porque conoceremos el papel extraordinario del lactato en el cáncer, hasta hace poco considerado un simple metabolito de desecho (en otros artículos ampliaremos esta información, de gran valor).
Dos: porque haremos un viaje de descubrimiento que nos irá llevando de una novedad a la otra y veremos cómo se van conectando puntos metabólicos que demuestran que el organismo y sus procesos no son un conjunto de islas inconexas.
Tres: porque entenderemos por qué algunas sustancias aparecen una y otra vez cuando analizamos diferentes caminos metabólicos del cáncer y “puntos de presión” y por qué deben formar parte siempre de todo protocolo de sustancias combinadas. Vamos poco a poco entendiendo cuáles aportan más de forma práctica.
Acompáñame en esta investigación detectivesca, donde cada pista nos conduce a un descubrimiento posterior, hasta concluir con un conjunto de terapias que encajan en el mecanismo global como un guante.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
En varias ocasiones he analizado el tema del desequilibrio oxidativo en el cáncer.
Lo he hecho de forma teórica en Cáncer Integral y de manera práctica en Oncología Metabólica, pulsando varios puntos de presión metabólicos con terapias que lograban una asimetría magnífica: que el cáncer sufriera y a la vez que el cuerpo sano se protegiera mejor frente al daño oxidativo.
Conseguir esa asimetría es esencial para que las terapias oxidantes que aplique el enfermo dañen mayoritariamente al tejido neoplásico. En este artículo vamos a diseñar un protocolo, basado en esos conceptos, que se apoye en la luz roja e infrarroja que hemos analizado en los dos artículos anteriores.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Este es uno de los artículos más avanzados que he publicado hasta la fecha. Un paso de gigante que algún día se aplicará habitualmente.
En Oncología Metabólica preconizo siempre medidas que aborden la raíz del problema, y basar una estrategia terapéutica en “atacar” frontalmente el tumor con cirugía, radio y quimio (sin atender al organismo completo) no lo hace. Por eso los niveles de fracaso de las intervenciones oncológicas ortodoxas son tan altos.
Pero hay intervenciones directas y locales que sí pueden ser enormemente valiosas, por varios motivos: cuando se pueden aplicar de forma segura para destruir sólo tejido tumoral y cuando pueden desencadenar reacciones inmunitarias sistémicas de gran potencia.
Esto es lo que hace la terapia emergente que analizo en este artículo, aún poco disponible y cara, pero que debemos conocer porque, sobre todo en algunos casos, puede ser de extraordinaria ayuda.
EN ABIERTO
He decidido poner en abierto este artículo, que normalmente debería ir destinado a miembros avanzados o profesionales, debido a la importancia de su contenido, que afecta a TODOS los pacientes de cáncer.
Porque hay una idea que lleva décadas instalada en la mente de médicos, pacientes y divulgadores: que ciertos cánceres son "hormonodependientes" (de mama y próstata, principalmente) y que el resto no tienen nada que ver con las hormonas.
El problema es que es errónea, otro de los sangrantes reduccionismos de la medicina en general y de la oncología en particular.
La evidencia de ese error es sólida, no sólo conceptualmente, sino práctica y clínica, gracias al potencial demostrado por un viejo fármaco contra múltiples “tipos” de cáncer, por vías que no se reducen sólo a su acción hormonal.
Vamos a analizar un tema fascinante que no afecta sólo a los pacientes de cáncer de mama o próstata sino a TODOS los pacientes de cáncer.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Toda célula necesita tener disponibles grasas con las que construir sus “paredes”, las membranas celulares.
La inmensa mayoría de células adultas del organismo no fabrican dichas grasas desde cero, sino que las obtienen de la dieta o del tejido adiposo. Es decir, que la lipogénesis de novo (síntesis de sus propias grasas) es casi nula en el tejido sano.
Por contra, el tejido tumoral utiliza casi exclusivamente grasas que sintetiza él mismo, por medio de una serie de enzimas que luego explicaremos.
Eso es una asimetría que ofrece una ventana de oportunidad magnífica, porque la inhibición de las enzimas implicadas en esa lipogénesis afectará casi exclusivamente al tumor, y las células sanas no sufrirán efectos tóxicos.
Vamos a analizar esas enzimas, cómo inhibirlas, a ser posible a todas, para evitar que el tumor compense una sola inhibición y se “escape” de nuestro cerco gracias a las demás.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Cuando se habla habitualmente de “matar de hambre al cáncer”, en círculos más o menos “integrativos”, sé que probablemente no sepan con perecisión de lo que hablan.
Porque restringir por completo la energía disponible de un tumor es una tarea enormemente difícil.
Pero lo que mucha gente no sabe, profesionales incluidos, es que una cosa es impedir que el tumor obtenga energía y otra dificultar que pueda fabricar material anabólico con el que progresar.
Esa distinción entre obtención de energía y de material “constructivo” es esencial para entender los distintos enfoques metabólicos. En este artículo nos centraremos en uno de los procesos que el cáncer usa para construir nueva masa (y antioxidantes) y la manera hipotética de frenarla y de añadir aún más presión oxidante.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
En un artículo anterior averiguamos que es contraproducente inhibir el aporte exógeno de glutamina y que la suplementación de glutamina es en la mayoría de los casos beneficiosa.
Pero es cierto que el tumor consume altas cantidades de glutamina, así que el complemento lógico al aporte exógeno de glutamina lo constituyen las estrategias para inhibir las enzimas que el tumor usa para metabolizar dicha glutamina.
En este artículo analizaremos dichas medidas, tanto las más sencillas con suplementos que cualquiera puede conseguir online como las más sofisticadas y en investigación.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Hay un ácido graso mitocondrial muy concreto, de enorme importancia para la célula, que es uno de los pocos "puntos de presión" del cáncer que puede ser influido desde el exterior con herramientas accesibles.
En las células tumorales ese ácido graso está dañado y tiene una composición diferente al de las células sanas, lo que les permite escapar de la señal de autodestrucción y sobrevivir con un metabolismo aberrante.
Pero esa membrana no es permanente: se renueva constantemente usando los materiales disponibles, que le podemos proveer nosotros con la alimentación adecuada y que podemos modificar con los suplementos correctos.
Ambas acciones harán que el cáncer reconfigure su membrana mitocondrial y esto alterará a su vez el comportamiento metabólico de la célula entera.
Veamos cómo hacerlo.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
En un artículo anterior analizaba el papel fundamental que el metabolismo del oxígeno tenía en el inicio y desarrollo del cáncer.
Tan importante que cualquier sustancia que “pulse” dicha vía metabólica modificará sustancialmente el desarrollo de la enfermedad.
En este artículo investigaremos dos moléculas antiguas pero olvidadas, difíciles de utilizar, pero asequibles si alguien mostrara el suficiente interés en revivir su utilización, que en combinación desarticulan los mecanismos con los cuales el cáncer saca ventaja de la hipoxia real o inducida que impera en su microentorno.
Dos sustancias cuya combinación sobrepasaría con creces en efectividad a todos los tratamientos oficiales, pero de las que no se puede obtener tanto beneficio económico y que, por tanto, permanecerán en el limbo mientras los pacientes son masacrados.
Escribo este artículo como si lanzara una botella al océano con un mensaje: probablemente pocos lo lean, pero no me quedaré con las ganas de intentarlo.
Si me sigues desde hace tiempo, tanto en esta membresía de Oncología Metabólica como en el blog de Cáncer Integral, ya sabes que el entendimiento oficial del cáncer es profundamente erróneo y que el cáncer debe ser entendido y tratado como una profunda alteración metabólica.
El cáncer usa ciertas enzimas de forma diferente y tiene además necesidades exageradas de ciertos combustibles y elementos constructivos: glucosa (artículo), glutamina (artículo) o metionina (artículo). Dichas necesidades son también puntos débiles, porque la interrupción del aporte de esas moléculas que necesita para su crecimiento exagerado puede suponer una catástrofe para el tumor.
En este artículo nos enfocaremos en otra de esas necesidades, muy poco conocida pero que debemos explotar adicionalmente: la de la serina.
Es un aminoácido con una particularidad inquietante: algunos tumores lo necesitan tanto que han desarrollado la capacidad de fabricarla ellos mismos, a partir de la glucosa que circula en sangre. Y cuando no pueden fabricarla, la roban directamente de la sangre con máxima eficiencia.
En este artículo analizaremos esa particularidad metabólica tumoral y cómo explotarla en nuestro beneficio con medidas sencillas de aplicar por cualquiera.
Seguimos indagando en particularidades específicas del cáncer que las hagan vulnerables a ataques.
En esta ocasión analizamos unas moléculas que son piezas clave en todo intercambio de energía y cuyo metabolismo está alterado en el cáncer.
Dos sistemas neoplásicos la usan en su beneficio de formas aparentemente opuestas: una para “aplacar” al sistema inmunitario infiltrado en el tumor y otra para que la exuberante maquinaria metabólica del cáncer avance a toda máquina.
Pero descubriremos una estrategia combinada que nos permita anular ambos “trucos” tumorales, desbaratar el acceso energético del tumor y hacer que el sistema inmunitario se vuelva contra su “huésped” tumoral.