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Junio 25, 2024 Alfonso Fernandez

¿Es el cáncer una infección por parásitos?

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Llevo años leyendo de personas del ámbito integrativo que “el cáncer son parásitos”. Y para demostrarlo aducen que “lo demuestra el hecho de que los antiparasitarios son antitumorales”.

Si bien esto es cierto (los antiparasitarios como Ivermectina o Fenbendazol son antitumorales, como ya expliqué en sendos artículos), también lo son los antidiabéticos (como Metformina, porque el cáncer es una esponja de glucosa), los antibacterianos (porque el cáncer se comporta como una infección), los abortivos (porque el tumor es como un embrión aberrante), los antiinflamatorios (porque el cáncer exacerba factores inflamatorios), etc. Y en cada caso podemos encontrar una razón metabólica y fisiológica para que también funcionen.

Por esa razón llevo años contestando que, evidentemente, no estoy seguro (y me molesta un poco que ellos SÍ estén completamente seguros) pero que, aunque podría ser que tuvieran razón, también podría ser que el hecho de que los antiparasitarios fueran antitumorales sea debido a que atacan procesos metabólicos comunes en toda neoplasia y en toda infección, del tipo que sea (y por eso los antibióticos o los antifúngicos tienen también actividad antitumoral estudio).

Microbiota tumoral

En el tomo II de la enciclopedia del cáncer, dedicado a la microbiota, explico la relación entre la microbiota intestinal (la más importante e influyente de entre todos los ecosistemas microbianos del organismo), el sistema inmunitario y la respuesta antitumoral.

Un intestino íntegro, sin permeabilidad, un sistema digestivo en buenas condiciones y una microbiota intestinal cuyos diferentes ecosistemas estén equilibrados, tiene una respuesta saludable que se traslada a todo el organismo e impacta en la salud tanto física como intelectual y emocional.

De igual forma, una microbiota con desequilibrios de especies patógenas produce infinidad de problemas.

Dicha microbiota no está conformada sólo por bacterias, sino también por hongos, arqueas o parásitos, que establecen una complejísima red de relaciones donde es difícil determinar qué es patógeno y qué no, porque la clave está en las relaciones entre distintas especies.

Lo explicamos mejor con un ejemplo: de igual forma que un conejo en La Mancha será una especie “fisiológica” y coherente, ecológicamente “buena”, en equilibrio con el entorno, cuando se soltó una pareja en Australia pronto se constituyó en una plaga, que ejercía una acción “patológica” en ese ecosistema y se convirtió en ecológicamente “mala”. La misma especie puede ser “saludable” o “patógena” en función de su relación con el ecosistema donde viva.

Los tumores, lo mismo que muchos otros órganos, muestran una especial microbiota (estudio, estudio), conformada por especies diferentes a las encontradas en órganos sanos, y esta puede determinar el comportamiento metabólico de la neoplasia (estudio) pero también verse influida por él.

A continuación: el efecto de un microbioma sobre un cáncer puede ser directo o indirecto, y ésta es una distinción importante. Podría tener lugar una interacción directa entre los microbiomas que residen en los tejidos donde emerge el cáncer, como las funciones hipotéticas ilustradas aquí del microbioma de la piel que interactúa directamente con el melanoma; O podrían producirse interacciones indirectas entre un microbioma y un cáncer que reside en un tejido diferente.

Por ejemplo, el microbioma intestinal altera los metabolitos circulantes que a su vez afectan la fisiología general del huésped y podrían tener un efecto indirecto en la progresión del cáncer de piel o su respuesta a la terapia. La dieta también influirá porque afecta los niveles circulantes de metabolitos y la composición del microbioma. Fuente.

No es extraño por tanto encontrar virus específicos más proclives a crecer en tumores (citomegalovirus en gliomas, por ejemplo) o determinadas bacterias (son el microbio más abundante).

Tampoco es extraño entender que, de igual forma que la microbiota intestinal influye en características metabólicas del organismo, la del tumor influye en las de su microambiente. Y que las acciones dirigidas a influir en el microbioma, sea del organismo o de la neoplasia, alterarán su destino.

Por tanto, alterar el microbioma tumoral alterará su comportamiento metabólico y su tendencia a la proliferación, invasividad y metástasis.

Semejanzas metabólicas en neoplasias e infecciones

Infecciones y neoplasias comparten características metabólicas.

Un tumor y una infección están por ejemplo llenos de hierro, que apoya el crecimiento acelerado de ambos tejidos patológicos, y muestran un elevado efecto Warburg, esto es, fermentación de altas cantidades de glucosa incluso en presencia de cantidades adecuadas de oxígeno.

Ambos forman también parte de un microambiente especial, una especie de “cáscara” con “reglas” metabólicas propias que conforma una protección frente al exterior (estudio).

Muchos parásitos como los helmintos presentan un metabolismo anaeróbico, fermentativo, completamente similar al de las células neoplásicas. Tanto es así que se están usando para desarrollar nuevos fármacos quimioterápicos basados en el metabolismo especial tanto de los parásitos como del cáncer (estudio).

Lo mismo sucede al comprender las similitudes entre la Leishmaniasis y el cáncer. Lo que solucione una podría ayudar a solucionar la otra dolencia (estudio).

(Nota: ya es imparable que los ensayos clínicos comiencen a atender a las particularidades metabólicas del cáncer, y estudiar para ello a los microbios, especialmente parásitos, que muestran frecuentemente un metabolismo similar, puede conducir no sólo a nuevos fármacos antitumorales sino también antiinfecciosos).

Si las condiciones metabólicas de un tumor son similares a los de una infección no es extraño por tanto que ciertas especies infecten con preferencia el tejido neoplásico, y todo ecosistema microbiano no sólo se beneficia de las condiciones metabólicas del huésped, sino que modifica a su vez su comportamiento fisiológico.

Es acertado por tanto suponer que tanto quienes me hacían esas preguntas: “¿El cáncer son parásitos?”, como yo mismo, tenemos parte de razón o, al menos, ambos debemos considerar la hipótesis del otro como parcialmente cierta: tratar los aspectos metabólicos que subyacen en ambas condiciones tratará a ambas, pero también puede ser cierto que terminar con los microbios que infectan el microambiente tumoral pudiera ser terapéutico de manera indirecta, al dejar estos de influir en el comportamiento del tejido tumoral.

Respuesta del sistema inmunitario similar en cáncer e infección

Sólo hay un sistema inmunitario. Es lógico pensar que las respuestas ante amenazas que compartan ciertas características comunes puedan ser las mismas o parecidas.

El organismo no es un conjunto arbitrario de sucesos, sino una colección enorme pero probablemente finita de procesos básicos que se repiten en multitud de circunstancias (estudio).

Una cosa es la complejidad y otra la diversidad. El organismo es infinitamente complejo, pero no infinitamente diverso. La fisiología y el metabolismo responden a reglas básicas que a su vez condicionan la respuesta inmunitaria de maneras coherentes y semejantes.

Ante una neoplasia en ciernes y una infección en etapas previas, el sistema inmunitario responde de la misma manera (estudio):

  • Inflamación prolongada (liberación de especies reactivas de oxígeno o especies reactivas de nitrógeno)
  • Reclutamiento de células inmunes (linfocitos, macrófagos, etc)
  • Liberación de mediadores inmunosupresores (interleukina-10, TGF-β) por células apoptóticas

Y cuando un tumor ya se ha establecido o una infección ha avanzado, tienen semejantes mecanismos inmunosupresores:

  • Agotamiento de las células T
  • Sobreexpresión de células supresoras derivadas de mieloides (MDSC), células T reguladoras y macrófagos de fenotipo M2
  • Liberación de mediadores inmunosupresores (interleukina-10, TGF-β) por células apoptóticas
  • Expresión de ligandos inhibidores en células tumorales o parenquimatosas.
  • Puntos de control inmunológico y especies reactivas de nitrógeno.

A continuación: paralelismos en los mecanismos de evasión inmunitaria entre infecciones y neoplasias. Fuente

Los parásitos como los de la malaria consiguen además una evasión inmune similar a la que se produce cuando hay un cáncer (estudio): ocultamiento de las señales que determinan que son una amenaza, manipulación de los fenotipos de los macrófagos al alterar el metabolismo del microambiente, etc.

Todo esto nos conduce, de nuevo, a conceptos básicos de inmunometabolismo (artículo): si el entorno metabólico es abundante en ciertos metabolitos, el sistema inmune “cree” que debe ayudar al tejido a crecer o repararse en vez de a atacarlo. Si el microambiente de infección y neoplasia comparten características metabólicas, similares a la que suceden dentro de una herida y un embrión, es lógico comprender que el sistema inmune actúa de manera parecida (estudio, estudio).

Y recordemos que la microbiota produce metabolitos que actúan como señalizadores que modifican los comportamientos del tejido en que influyen (estudio).

Infecciones terapéuticas

Para añadir más complejidad al tema tenemos por ejemplo el caso de los bacteriófagos y de la viroterapia, que implican inducir una infección intratumoral con efectos anticancerígenos.

Los bacteriófagos son virus que atacan específicamente a ciertas bacterias y son un campo de excepcional potencial para contrarrestar el enorme problema de la resistencia a los antibióticos. Escribí este artículo al respecto porque los bacteriófagos se han revelado como vectores terapéuticos también en cáncer.

Y la viroterapia es una de las más prometedoras inmunoterapias: se basa en utilizar virus modificados con características oncolíticas, es decir, que infectan con total preferencia a los tejidos neoplásicos.

Por supuesto, esto no indica que un tumor no sea una infección: puede SER una infección bacteriana o parasitaria y ser atacada por otro tipo de microbios, sólo señalo que no toda infección es dañina per se.

Posibles beneficios horméticos de ciertas parasitosis

Aunque los parásitos causan daño a sus huéspedes, hay una evidencia considerable en la medicina tradicional que ha respaldado el uso de parásitos y sus excreciones y secreciones en el tratamiento de muchas enfermedades.

Se ha demostrado que la infección por helmintos tiene efectos terapéuticos en ensayos clínicos tanto en animales como en humanos con evidencia prometedora en el tratamiento de muchas enfermedades alérgicas y puede bloquear la inducción o reducir la gravedad de algunos trastornos autoinmunes como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, enfermedades muy prevalentes en culturas “avanzadas”, pero casi desconocidas en sociedades ancestrales: el exceso de higiene puede privarnos de ciertas ventajas obtenidas tras la exposición a helmintos y sus efectos horméticos sobre el sistema inmunitario (estudio).

Además, Los venenos y toxinas de artrópodos venenosos como escorpiones, abejas, avispas, arañas, hormigas, ciempiés, caracoles, escarabajos y orugas proporcionan una fuente prometedora de compuestos bioactivos naturales que pueden emplearse en el desarrollo de nuevos fármacos para tratar enfermedades como el cáncer.

Los gusanos se han utilizado con éxito durante milenios para tratar heridas infectadas crónicas y de larga duración, que no respondieron al tratamiento convencional con muchos efectos beneficiosos (estudio). Los gusanos también se aplican en entomotoxicología, que implica el uso potencial de insectos como muestras alternativas para detectar drogas y toxinas en la investigación forense de muertes sospechosas.

Las sanguijuelas son invertebrados famosos por sus hábitos de alimentación sanguínea y utilizados en flebotomía para tratar diversas dolencias desde la antigüedad. La terapia con sanguijuelas está resurgiendo hoy en día en el ámbito de la salud, principalmente en la cirugía plástica y reconstructiva (estudio).

Riesgos de los parásitos y probable causa de cáncer

Es un tema controvertido porque las infecciones también pueden causar otros daños, incluso relacionados con mayor riesgo de padecer cáncer en ciertos órganos (estudio, estudio).

Por ejemplo, el Crystoporidium parvum correlaciona con mayo prevalencia de malignidades del sistema digestivo (estudio, estudio).

Porque en zonas con parasitosis endémicas (las mismas que acabamos de mencionar en un párrafo anterior, donde la prevalencia de cáncer es menor y donde la parasitosis puede ser protectora por vías horméticas) sí que pueden aparecer cánceres raros, producidos por la misma parasitosis generalmente protectora (estudio).

Uno de los mejores ejemplos de la contradicción, matiz y complejidad constante a los que uno se enfrenta cuando aborda el tema del cáncer.

Además, frecuentemente los pacientes de cáncer avanzado, cuyo sistema inmunitario está cada vez más debilitado, son presa de infecciones oportunistas, tanto bacterianas como fúngicas (las más habituales), pero también pueden ser parasitarias, sobre todo si vive en determinadas zonas del mundo (estudio).

¿Es el cáncer una infección, más concretamente una infección por parásitos, o sólo comparten metabolismo?

La pregunta que podemos hacernos es: si los tejidos tumorales y las infecciones son metabólica y fisiológicamente similares, y si un tumor tiene alterado su microbiota de manera que podemos afirmar que está infectado por especies patógenas, ¿Será que el cáncer ES una infección?

Por supuesto no puedo responder a esa pregunta, pero también hay evidentes diferencias: el tumor constituye una masa más sólida, donde la matriz extracelular adquiere mucha más importancia y protege más eficazmente a las estructuras tumorales, que tienen un mayor parecido con un embrión aberrante, que el cuerpo cree que debe proteger a toda costa.

Tampoco es tan importante responderla, porque podemos decir que debemos actuar de maneras parecidas ante un tumor y ante una infección. Y también sabemos que vaciar el contenido bacteriano de un tumor reduce las metástasis (estudio) o que actuar contra el citomegalovirus residente en un glioma debilita al propio glioma (se yan propuesto de hecho inmunoterapias contra tumores cerebrales enfocadas en el citomegaolvirus que algunos estudios dicen que es habitual en el microentorno del tumor cerebral) (estudio).

Si el cáncer fuera una infección, ¿Sería la parasitosis la infección microbiana más probable que se identificara con él?

De nuevo, NADIE lo sabe con certeza, pero hay propuestas de inmunoterapias basadas en el tratamiento de parásitos, porque cáncer y parásitos comparten ciertos antígenos (estudio).

***

Lo que sí podemos hacer es restablecer la microbiota del huésped con análisis y acciones prácticas como las que propongo en la Enciclopedia del cáncer y a lo largo y ancho de esta web, Oncología Metabólica, y utilizar antiparasitarios y otros antimicrobianos contra el tumor. Pero también otras medidas que, de manera inversa, no sólo son antutimorales sino antiinfecciosas… porque también podríamos considerar a una infección como una especie de tumor…

No importa si el cáncer ES una infección parasitaria o toda infección es en realidad un tumor; importa encontrar medidas prácticas que lo traten, ya sea porque el cáncer es una comunidad patológica de parásitos o sólo algo que se comporta metabólicamente parecido.

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Acerca del autor
Alfonso Fernandez
Llevo más de una década investigando el cáncer y dejando constancia de esos análisis en unos libros y en dos blogs. Mi misión es mejorar la calidad y la esperanza de vida de miles de enfermos, de dos formas: con información de calidad y conectándoles con profesionales que tratan de ayudarles y que actúan fuera de un sistema cooptado por la industria.

8 respuestas a “¿Es el cáncer una infección por parásitos?”

  1. Alba dice:

    .Magníficos artículos a nivel científico,con links a estudios.

    La primera en hablar de parásitos en el cáncer fue Hulda Clark, bióloga canadiense.Ella analizaba los tejidos ,encontraba parásitos vivos ,tipo gusanitos minúsculos y sabia sus nombres científicos.Escribio varios libros ,con tratamientos ,que aún pueden obtenerse hoy en día ( La cura de todos los cánceres),e inventó el zapper para matarlos con corrientes eléctricas.Pero ella misma murió de cáncer y desde entonces se dudó de la eficacia de su tratamiento.
    Lo que es indudable es que las células cancerosas poseen una gran inteligencia para evadir al sistema inmune.
    Como Alfonso comenta,lo importante es el objetivo , sanar,recuperar la salud perdida.

  2. Alfonso Fernandez dice:

    Gracias, Alba,
    Sí, pensé en ella, pero algunos de estos médicos del ámbito alternativo no terminan de convencerme, aunque no seré yo quien se sorprenda si se demuestra que tienen razón.
    Saludos

  3. Alba dice:

    El cuerpo humano es lo más complicado que existe en este planeta.Hay tantos factores interelacionados ,de índole emocional,familiar,traumas de infancia,ambiente, tóxicos, alimentación pasada y presente,genética, inteligencia,apoyos,carácter,de forma que cada ser humano es totalmente distinto a los demás,y lo que puede funcionar en algunos,nunca lo será en otros.
    Desde los tiempos de Hulda,el mundo se ha vuelto mucho más tóxico y complicado.
    No creo en nada ni en nadie en especial como gurú a seguir.
    Sólo que la medicina actual carece de amplitud de miras,que están atados por protocolos a seguir ,muy controlados por la farma industria en su instrucción ,con recursos cada día más limitados ,que la mayoría de médicos están quemados y descontentos, así como los enfermos.
    Encima,los enfermos,desde internet,van a la consulta informados,lo cual les molesta muchísimo.
    Y son conscientes de sus derechos
    No queda otro remedio que aprender a recuperar la salud,que hacerse cargo uno mismo.

    Ya aprovecho el mensaje para comentar que leí un artículo de un tratamiento de inmunoterapia ,con esos productos que acaban en zumab,.. funcionó perfectamente en un % de pacientes .En el resto,analizaron su microbiota y encontraron a faltar la akkermansia…Una vez añadida ( hoy en dia se puede comprar como suplemento), tambien a esos enfermos les funcionó el tratamiento.
    De esto se desprende la importancia de la akkermansia,además de la inmunoterapia.Que es un tratamiento muy caro y no deja de ser quimioterapia,con sus efectos secundarios y visibles.

    • Alfonso Fernandez dice:

      Muy interesante, Alba,
      Hablé de la importancia de la Akkermansia en el tomo II. Una de las pocas especies que tiene valor intrínseco positivo independientemente del «ecosistema» donde se halle y presente en centenarios.
      Gracias

  4. Javi dice:

    Muchas gracias, Alfonso.
    Tu actitud abierta y crítica me ecanta. Lo expresas muy bien en el tercer párrafo. Cada vez que comento tus artículos digo lo mismo. De vez en cuando uno de tus artículos me toca especialmente, lo conecto con otras informaciones que voy leyendo y no puedo resistirme comentártelo.
    En este caso, las referencias que hace al sistema inmune. Está creciendo cada vez más la hipótesis de que el sistema inmune en ningún caso es un sistema de defensa contra nada (y mucho menos bichos voladores por los que hay que ponerse bozal). Se trata de un sistema de reparación. En mi opinión, esta idea cuadra mucho con tu concepción del cancer como enfermedad metabólica.
    En la misma línea, todo el bioma al que haces referencia, tampoco está para atacarnos. Ni virus (lo que quiera que sean), ni bacterias, ni hongos. Y te saco un concepto que leí recientemente. Es el de PLEOMORFISMO. Según esto, realmente ese sobrecrecimiento bacteriano no es ni más ni menos que un cambio y transformación de los microorganismos que forman ese bioma para «retirar los residuos» de ese daño sufrido y que el sistema inmune repara. Según esto, el proceso de la «infección» por hongos es más de lo mismo. Una fase posterior en esa reparación en la que el siguiente grupo de organismos viene a «limpiar».
    ¿Podría ser que los parásitos fueran otro síntoma más de esa inflamación y no la causa de la misma?
    Bueno, muchas gracias, como siempre.

  5. mario dice:

    Hola Alfonso,conoces el trabajo de ROYAL RAYMOND RIFE?El hecho de que ya en aquella época todo el conglomerado farmaceutico fuese a por el a hundirlo ya da en mi opinión marchamo de credibilidad a su terapia.Si hubiera sido un vende humos lo habrían dejado en paz:´

    https://www.iqb.es/cbasicas/farma/farma06/radionica/rife01.htm

    https://berlinconfidencial.com/2015/02/20/la-iglesia-de-la-ciencialogia-que-acabo-con-royal-raymond-rife/

  6. Alba dice:

    Sería muy interesante analizar si todos los enfermos de cáncer tienen el intestino poroso o permeable,el leaky gut.Y comprobar los efectos de su reparación.
    Igualmente hacer un análisis de la microbiota.Se ha demostrado que en muchas enfermedades crónicas hay una alteración desfavorable.Pero no hacen nada al respecto
    Aún desconocen del todo los efectos de cada microorganismo intestinal ,con excepción de la akkermansia mucifinila o los productores de butirato.
    Hay varias webs que permiten hacerse análisis de microbiota, algunos sin salir de casa.Envian los botecitos para coger muestras,y luego se envían por correo urgente.Tardan bastante en enviar los resultados y además son
    caritos.Suelen ir acompañados de recomendaciones.

  7. Alba dice:

    https://www.lavanguardia.com/ciencia/20190320/461144877279/nuevo-farmaco-cancer-myc-omomyc.html

    Pongo este link solo por la foto de la célula de la leucemia.
    ¿No os recuerda mucho a la del virus del COVID?

    A mí esto me hace sospechar que tienen mucha similitud las células de cáncer y los virus.

    Un biólogo podrá decir si es que todas las células tienen ese aspecto redondeado,con protuberancias.

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