EN ABIERTO
El estudio que analizo esta vez es diferente a lo que acostumbro: generalmente muestro una combinación de terapia estándar con medidas complementarias, que conducen a la remisión gracias a la sinergia.
En este caso el paciente decidió no someterse a ningún tratamiento oficial de carácter químico (sí pasó por cirugía) y confió únicamente en una sustancia inmunopotenciadora, el muérdago (Iscador es una marca comercial) que condujo a remisiones completas formando parte de un tratamiento combinado, como analicé en este artículo.
Indice
El estudio puede leerse aquí: https://sci-hub.ru/10.1089/acm.2007.6175
Se trataba de un hombre de 68 años con melanoma maligno metastásico. El paciente había sido diagnosticado inicialmente con un melanoma en 1992 (con diseminación superficial en el brazo derecho) y posteriormente se le diagnosticó un melanoma nodular en 1999, con metástasis en ganglios linfáticos y un nódulo en el hígado, en 2001.
Respecto al pronóstico: ha mejorado significativamente en los últimos años gracias a la introducción de la inmunoterapia y las terapias dirigidas. Sin embargo, sigue siendo una enfermedad grave con tasas de supervivencia variables según el estadio y la localización de las metástasis.
La tasa de supervivencia a 5 años para el melanoma metastásico (estadio IV) se estima actualmente en:
– 22.5% según datos recientes (estudio)
– 27% según la Sociedad Americana del Cáncer (estudio)
Esto representa una mejora significativa respecto a las tasas históricas, que eran de solo 5-19% hace unos años.
Varios factores influyen en el pronóstico del melanoma metastásico:
– Localización de las metástasis: Las metástasis en piel, tejido subcutáneo y ganglios linfáticos distantes (M1a) tienen mejor pronóstico que las metástasis viscerales (estudio).
– Número de metástasis: Un mayor número de metástasis se asocia con peor pronóstico (estudio).
– Niveles de LDH (que representa el nivel de fermentación celular): Niveles elevados de lactato deshidrogenasa se asocian con peor supervivencia (estudio).
– Estado general del paciente: Un mejor estado funcional se asocia con mejor pronóstico (estudio).
Es cierto que el caso de este paciente era favorable, debido a una sola metástasis en órganos distantes (hígado) y a un buen estado general.
Es cierto además que los inhibidores de puntos de control inmunitario (ICIs) han mejorado el tratamiento del melanoma metastásico:
– La monoterapia con inhibidores PD-1 ha logrado tasas de supervivencia a 3 años del 51-52% (estudio).
– La terapia combinada (anti-PD-1 + anti-CTLA-4) ha mostrado tasas de supervivencia a 3 años de 58-73% (estudio).
Un estudio reciente encontró que aproximadamente la mitad de los pacientes tratados con una combinación de ICIs sobreviven libres de cáncer por 10 años o más (estudio).
Además, las metástasis cerebrales son una complicación frecuente y grave de los melanomas:
– Más del 50% de los pacientes con melanoma metastásico desarrollan metástasis cerebrales (estudio).
– Históricamente, la supervivencia media tras el diagnóstico de metástasis cerebrales era de solo 5 meses (estudio).
– Con las nuevas inmunoterapias, la supervivencia media en estos pacientes se ha extendido a aproximadamente 3 años (estudio).
Se hizo necesaria la extirpación axilar de 8 ganglios linfáticos, 3 de los cuales resultaron ser metastásicos. Durante una ecografía abdominal en septiembre de 2001, se detectaron los primeros signos de una metástasis hepática solitaria definida en un área próxima a los segmentos IV y V. Este hallazgo se confirmó mediante exámenes ecográficos adicionales.
La metástasis hepática solitaria no se resecó ni se inició el tratamiento antitumoral clásico (quimioterapia o radioterapia).
El Viscum Album es una planta semiparásita ampliamente extendida por Europa, Asia y América, con propiedades inmunomoduladoras y que ha formado parte del tratamiento estándar contra el cáncer en varios países de Europa central, entre ellos Alemania.
La actividad inmunomoduladora de los componentes inmunorreactivos del muérdago (como lectinas) promueve la maduración y activación de linfocitos T, especialmente los CD4, además de incrementar la cantidad de NK cells, lo cual ejerce una poderosa acción inmunoterapéutica en enfermos de cáncer (estudio).
Esta acción no sólo proviene de una mejora de la inmunidad natural, sino también específica, evidenciada por la producción de anticuerpos contra las viscotoxinas y lectinas del muérdago (ML-I) (estudio).
El uso de preparados de muérdago no produce además efectos secundarios significativos, más allá del enrojecimiento de la zona donde se aplica de forma subcutánea, y tampoco incrementa la producción de IL-6, que tiene poderosos efectos protumorales (estudio, estudio).
Otros estudios sugieren además que los preparados de muérdago incrementan la actividad fagocítica de los macrófagos y su producción de citoquinas citotóxicas propias de una activación del fenotipo M1 (estudio).
Muchos estudios preclínicos observaron también actividad antitumoral directa de los extractos de muérdago, no mediada por la reacción inmune (estudio).
El problema viene con la traslación clínica de estos efectos preclínicos. Aunque el muérdago se viene utilizando extensamente en algunos países europeos, y su introducción como tratamiento anticáncer proviene de 1917, la mayoría de estudios clínicos que afirman producir resultados positivos proceden de un par de clínicas, una de Suiza y otra de Austria (estudio).
En una revisión sistemática de 23 ensayos clínicos controlados, se encontró que la mayoría de estudios (12) mostraban uno o más resultados positivos estadísticamente significativos, 7 mostraron al menos una tendencia positiva, 3 no arrojaban ningún efecto y 1 mostraba tendencia negativa (estudio).
Otra revisión sistemática encontró resultados similares que reflejan una tendencia claramente positiva y la existencia de beneficio claro para el muérdago, pero la metodología y las variables de éxito fueron demasiado heterogéneas como para obtener conclusiones claras, algo lógico y que sucede constantemente: los tratamientos convencionales no obtienen generalmente ni siquiera estos resultados y, además, producen graves efectos secundarios, algo que no sucede con el muérdago (estudio).
La metodología heterogénea, el escaso número de pacientes y la aplicación en solitario de esta medida no permite sacar conclusiones acerca de la eficacia aislada del muérdago, aunque es claramente positiva, pero tú, que estás leyendo esto, sabes que el secreto es combinar varias terapias con efectos positivos para que produzcan sinergias comunes que eleven exponencialmente la eficacia parcial de cada una de ellas.
Incluso aunque el muérdago se combinase únicamente con la terapia convencional, hay evidencia consistente de la sinergia que ambas ejercen. En un estudio se comprobó que Iscador Qu (una marca comercial de extracto de muérdago) inhibía la senescencia de células tumorales y facilitaba su apoptosis al combinarse con dosis bajas de doxorubicin (estudio). La sinergia no sólo permite así alcanzar mejores resultados terapéuticos, sino reducir considerablemente la toxicidad de la quimio al poder bajar su dosis.
Hay varios preparados comerciales de Muérdago con distintas marcas: Iscador, Isorel, Helixor, Eurixor, etc. Aunque los efectos secundarios que produce son leves (enrojecimiento en la zona del pinchazo subcutáneo es el más frecuente), hay que tener cuidado con las interacciones con fármacos para la hipertensión, porque el muérdago baja la tensión.
Por ejemplo, en esta farmacia alemana online puede comprarse Iscador Qu, para un tratamiento de 1-2 aplicaciones semanales, incluso de 3-4 si es necesario (enlace).
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Volviendo al caso que nos ocupa en este artículo, se inició el tratamiento con Iscador M (extracto estandarizado de muérdago) en noviembre de 1999, administrado en general a dosis bajas (2mg por inyección), por inyección subcutánea dos veces por semana, y se mantuvo durante un período prolongado, manteniéndose hasta que se produjo la remisión completa, en junio de 2002. La dosificación se adaptó según la evolución clínica del paciente.
El paciente continuó libre de enfermedad al menos hasta 2006, fecha de finalización de este estudio. Es decir, un período de remisión de al menos 4 años.
La piel es un lugar que parece ser buena diana para un sistema inmunitario activo, así que es cierto que las inmunoterapias oficiales sí han conducido a mejoras significativas en tumores localizados en la piel.
No es extraño, por tanto, que el iscador, un inmunopotenciador, haya desembocado en resultados más positivos en cánceres de este órgano.
Pero los resultados alcanzados en estudios como este, con un inmunopotenciador mucho más barato y de mucho menores efectos secundarios que la inmunoterapia oficial, nos hacen pensar que pueden ofrecer resultados similares o incluso mejores al disminuir el riesgo/beneficio y coste/beneficio, y sobre todo si se combinan con muchas otras medidas terapéuticas.
No obstante, el hecho de que el tumor se localizara en la piel y a que tuviera características favorables (la mayoría de las metástasis eran en ganglios, sólo había una metástasis en hígado y la condición del paciente era buena) aumenta las probabilidades de que la inmunoterapia sea más efectiva.
Por eso en cualquier tumor, incluidos melanomas, aconsejo seguir un protocolo de medidas combinadas como analizo en el curso rápido de Oncología Metabólica