EN ABIERTO
La B1 es una vitamina hidrosoluble con importantes funciones metabólicas, como todas las del complejo B. En concreto actúa como cofactor de ciertas enzimas para el correcto procesamiento metabólico de glucosa, aminoácidos y grasas (estudio).
Tres de las enzimas que dependen de la tiamina son de una importancia capital en el correcto funcionamiento mitocondrial:
La tiamina actúa como cofactor de esas enzimas, y es por tanto un elemento clave en procesos centrales, nucleares, del organismo: la generación de energía por oxidación mitocondrial, de antioxidantes y de capacidad anabólica. Su deficiencia impacta transversalmente en prácticamente todas las dolencias que impliquen daño mitocondrial y oxidativo y en todos los órganos y sistemas.
Indice
No es extraño por tanto que la deficiencia severa de tiamina, que conduce a una enfermedad llamada Beriberi, produzca síntomas muy graves: problemas cardiovasculares, fatiga, alta frecuencia cardíaca, problemas visuales, labilidad emocional, alucinaciones y hasta la muerte (artículo).
El síndrome de Wernicke-Korsakoff, que combina la encefalopatía y la amnesia, se debe a una deficiencia de vitamina B1 (análisis).
Las deficiencias leves, no obstante, frecuentes en alcohólicos, consumidores de ciertos fármacos, hipertiroidismo, malnutrición, desórdenes alimenticios con frecuentes vómitos, etc, pueden conducir a una variada panoplia de síntomas que pueden confundirse con muchas otras dolencias. No es extraño, puesto que la B1 es la pieza central que posibilita un buen funcionamiento de las mitocondrias, las centrales de energía.
El cansancio es, por tanto, el factor común, pero una deficiencia de tiamina puede ser factor causal o de empeoramiento de multitud de dolencias: depresión, ansiedad, desórdenes psiquiátricos más graves, demencia, Alzheimer, Parkinson, etc. Además, la edad, la obesidad y otras condiciones incrementan aún más la deficiencia (estudio).
Las deficiencias no pueden ser detectadas por análisis de sangre u orina, y se necesita medir los niveles de transketolasa sanguínea.
Hay que tener en cuenta que cuanta mayor sea la carga de carbohidratos y glucosa de la dieta, mayores serán las necesidades de tiamina para metabolizarla, y más peligro de deficiencia si la dieta no la aporta en cantidades adecuadas (estudio). Un diabético o alguien con resistencia a la insulina tendrá casi con toda seguridad una deficiencia subclínica de tiamina.
El consumo de té, café, tabaco y alcohol también reduce los niveles de tiamina.
La tiamina tiene un rol metabólico y estructural en los tejidos nerviosos, incluyendo al nervio vago (estudio), y por eso su deficiencia puede asociarse con una amplia panoplia de síntomas “leves”, que se relacionan con cómo el nervio vago interviene en una amplia gama de aspectos: nerviosismo, irritabilidad (intolerancia al estrés), problemas para tolerar calor o frío (generalmente asociados a problemas en la tiroides), neuropatía, reflujo (al no haber buen control nervioso de las válvulas), estreñimiento. Pero la influencia de la deficiencia de tiamina parece abarcar incluso a SIBO, alergias o incluso epilepsia (estudio).
Las recomendaciones de consumo mínimo por parte de las autoridades se limitan a evitar las deficiencias y recomiendan cantidades muy bajas (1,1-1,2 mg/día) (estudio). Aunque la vitamina B1 es hidrosoluble, se elimina con rapidez y sólo se almacena en pequeñas cantidades en el hígado, se ha demostrado que tiene un efecto farmacológico al usarse en megadosis, con resultados positivos en desórdenes graves, como esclerosis múltiple o Parkinson.
La hipótesis de por qué funcionan las megadosis es que los procesos mitocondriales pueden estar dañados por toxinas, radiaciones o procesos metabólicos, que limitan la afinidad de la tiamina por sus enzimas diana. Al saturarse a nivel celular con tiamina, parece restablecerse la dinámica energética mitocondrial.
Atención a estas dos notas:
En el tomo III de la enciclopedia del cáncer, dedicado al metabolismo tumoral, analicé la relación entre problemas mitocondriales y oxidativos, incremento de la fermentación y cáncer.
El cáncer se caracteriza por el efecto Warburg: un incremento de la fermentación a costa de la oxidación, incluso en cantidades adecuadas de oxígeno. Y ese proceso puede deberse a un daño mitocondrial o a la ausencia de cofactores que dificulten la oxidación de combustibles metabólicos (estudio).
Parece evidente que una deficiencia de la vitamina del grupo B más vital para el correcto funcionamiento mitocondrial (la tiamina), pueda incrementar el riesgo de desarrollar un cáncer. No olvidemos que puede ser un factor causal o agravante de otras dolencias muy graves, como esclerosis múltiple o Parkinson. Y es que se está demostrando que TODA dolencia crónica tiene un trasfondo de alteración mitocondrial detrás (estudio).
El riesgo de cáncer parece aumentado a menores niveles de tiamina, aunque recordemos que hablamos de epidemiología, que confunde diferentes factores de riesgo (estudio, estudio).
No obstante, la plausibilidad fisiológica es razonable: ya sabemos que todo lo que ocasiona daño o deficiencia funcional de la mitocondria, incrementa sustancialmente el riesgo de padecer cáncer (estudio).
Las células tumorales no son alienígenas: necesitan aproximadamente lo mismo que las demás, así que siempre encontraremos estudios que confunden un cáncer ya establecido y su hipermetabolismo con las causas de su aparición (estudio).
Un tumor consume todo tipo de nutrientes en exceso: magnesio o tiamina, por ejemplo, pero eso no significa que su consumo aumente el riesgo de padecer la enfermedad, ni que su restricción no vaya a producir aún más daños, porque el cáncer lo obtendrá de donde sea, compitiendo por los recursos con los tejidos sanos, que son los que pueden sufrir más con la deficiencia.
El eslabón débil de ciertas restricciones de nutrientes está del lado del organismo sano (glutamina o tiamina, por ejemplo) y no son, desde mi punto de vista, aconsejables, como sí lo son allí donde el punto débil de la restricción está en el tumor (glucosa o metionina, por ejemplo).
Las necesidades metabólicas incrementadas de una neoplasia harán que ésta trate de acaparar recursos que también necesita el cuerpo sano. Las células tumorales se imponen dentro del microambiente tumoral al resto de células de soporte (estudio), pero también tratan de imponerse al resto de tejidos del cuerpo.
Cuanto más avance el cáncer y, por tanto, cuanto mayor sea, y cuanto más debilitado esté el organismo para luchar por dichos recursos, el cáncer lo tendrá más fácil y el organismo entrará en una espiral de debilitamiento exponencial (la caquexia es el mayor exponente de ese proceso trágico). Se produce el círculo vicioso al que tantas veces he aludido en el blog Cáncer Integral: las consecuencias del metabolismo tumoral se convierten en nuevas causas de progresión.
Pero los tratamientos convencionales a los que son sometidos los pacientes también suelen incrementar aún más la deficiencia (estudio). Buena parte de los desórdenes psiquiátricos detectados en pacientes de cáncer se deben a esa deficiencia, que se revierte con aporte de dosis altas de tiamina (estudio).
Y hay correlación entre los desórdenes neurológicos que muestran muchos pacientes de cánceres hematológicos y su nivel de tiamina (estudio).
El cáncer necesita tiamina, de igual forma a como necesita otros nutrientes, pero si no se lo damos lo obtendrá del cuerpo sano, que se debilitará aún más. Debemos actuar de forma inteligente.
Por tanto, aunque sea a niveles bajos y con el objetivo de aliviar síntomas y mejorar la calidad de vida, ya estaría indicada quizá la suplementación con tiamina en cáncer. Recordemos que la calidad de vida es aún más importante que la cantidad de vida que añadamos.
Pero vamos a profundizar algo más.
Los estudios han arrojado resultados en forma de U: dosis bajas podrían servir para activar las enzimas tumorales y favorecer el avance, mientras que dosis altas (hablamos de dosis muy altas), tendrían un efecto opuesto (estudio).
Las células malignas demuestran una dependencia del metabolismo fermentativo para respaldar su naturaleza altamente proliferativa. La sobreexpresión de la piruvato deshidrogenasa quinasa (PDK) puede promover esta firma metabólica única de las células tumorales al inhibir la función mitocondrial.
Las PDK funcionan para fosforilar e inhibir la actividad de la piruvato deshidrogenasa (PDH). Se ha demostrado que el silenciamiento de la expresión de PDK restaura la función mitocondrial y reduce la proliferación de las células tumorales.
La vitamina B1 en dosis altas posee propiedades antitumorales relacionadas con su capacidad para reducir la fosforilación de la PDH y promover su actividad enzimática, presumiblemente a través de la inhibición de la PDK. Aunque es un enfoque nutracéutico prometedor la baja biodisponibilidad de la tiamina puede limitar la eficacia clínica (estudio).
Las dosis bajas activarían la piruvato deshidrogenasa (PDH), pero las dosis altas la inhibirían, de forma similar a como lo hace el dicloroacetato de sodio (DCA) (estudio). Pero también permitiría alimentar las vías anabólicas y de generación de antioxidantes tumorales, lo cual no es lo deseable.
Toda paradoja esconde una ignorancia: nada sucede de manera aleatoria en la naturaleza. Por eso el uso de tiamina en pacientes de cáncer debe tomarse con precaución, porque quedarnos cortos implicaría alimentar al tumor, pero su potencial es demasiado alto como para quedarnos detenidos aquí. Vamos a seguir indagando, no obstante.
Para mejor la disponibilidad de la forma hidrosoluble de la tiamina se han desarrollado derivados liposolubles muy interesantes.
La benfotiamina es una forma lipofílica de tiamina y, por tanto, mucho más biodisponible: con mucha mayor facilidad para atravesar membranas y almacenarse en el organismo. Por esa razón sus efectos sobre neuropatías y problemas psiquiátricos y cerebrales es mayor que la tiamina hidrofílica. Las dosis altas de benfotiamina (más que la sulbutiamina) han demostrado también capacidad antitumoral (estudio).

Resultados in vivo de las pruebas en ratones con tumores implantados: control (CTL ● ), sulbutiamina (SLBT ◼ ) y benfotiamina (BNFO ▲ ). Dosis de 250g/kg/2 días de sulbutiamina y benfotiamina. En humanos se traslada a unos 800mg/día para un adulto de unos 80 kilos. Perfectamente alcanzable con suplementos comerciales.
Además, la benfotiamina tiene efectos antiinflamatorios, algo deseable en un proceso hiperinflamatorio como el cáncer y en algunos ensayos aleatorizados ha mostrado capacidad antidiabética (estudio), de mejora en procesos de Alzheimer (estudio) y protectora contra infarto (en ratas) (estudio).
La allitiamina (o TTFD: thiamine tetrahydrofurfuryl disulfide), es un derivado de la tiamina proveniente del ajo, también lipofílico y quizá la forma más biodisponible de todos los derivados, con propiedades similares a la benfotiamina en inflamación o en alivio de la disfunción endotelial asociada a la hiperglicemia (estudio).
La sulbutiamina también es un derivado lipofílico, puede servir a veces si no se tolera, por variabilidades individuales completamente estocásticas o desconocidas, otras formas.
Por último, las forma más baratas y sencillas de encontrar son el mononitrato de tiamina y el hidrocloruro de tiamina. Ambas son hidrosolubles, no obstante, y por tanto mucho menos biodisponibles, lo que implicaría tomar dosis aún más elevadas y más frecuentemente.
Al tomar dosis altas de tiamina para ciertas dolencias, algunos pacientes relatan que sus síntomas pueden agravarse durante un tiempo (efecto paradójico), hasta que, casi de inmediato, disminuyen y, en algunos casos, ceden por completo. Suelen ser más habituales en aquellos que han mantenido durante mucho tiempo niveles bajos de tiamina.
En algunos procesos se produce una mejoría casi instantánea al sobrepasar un estrecho umbral de dosis, como se ha comprobado con pacientes de fibromialgia, en algunos casos justo tras 1800mg de tiamina en forma hidrosoluble al día.
No he encontrado casos que demuestren la manera de suplementar con megadosis contra el cáncer, pero sí hay para otras dolencias.
En general, y sea cual sea la forma de tiamina que se tome, hay que comenzar con dosis bajas e ir incrementándolas progresivamente, nunca si se producen efectos paradójicos. En ese caso hay que mantener la dosis hasta que estos pasen, y entonces sí procederemos a incrementarla.
Las dosis mínimas efectivas diarias para cada forma de tiamina, parecen ser:
No estoy seguro de las dosis máximas. Para otras dolencias es sencillo comprobar sus efectos al ver reducidos los síntomas. Para el cáncer quizá es algo similar. No se puede comprobar inmediatamente si surte efecto, pero los síntomas clínicos son de gran importancia. Esto es: cómo se siente el enfermo. Si tiene más energía, mejor concentración, positividad y ánimo. Menos dolores articulares, musculares o neuropáticos. Mejores digestiones, mejor sueño. Si es un enfermo inteligente no tomará sólo tiamina, sino muchas más cosas, así que a corto plazo sólo podrá certificar si la combinación mejora su calidad de vida.
Probar y experimentar. No queda otra, pero hay que comenzar lento y estar preparado para alguna reacción paradójica temporal que, también paradójicamente, suele implicar mejor respuesta a la tiamina.
La benfotiamina puede encontrarse en Amazon (life extension parece no venderla ya), por ejemplo esta.
Para la allitiamina hay una web muy interesante, que vende la marca comercial Thiamax (ojo: la compré y JAMÁS me llegó. Quizá sea un problema de aduanas, pero quiero dejarlo consignado) y también pueden comprarse otras presentaciones en iHerb.
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En el segundo y último artículo de esta serie hablaremos de otro enfoque, complementario o adicional, con la tiamina como “punto de presión”.
Y que sucede en los multivitaminicos (B COMPLEX) que en alguno otro post has sugerido? Ahí una dosis relativamente baja de 25 a 50 mg?
Gracias!
Los utilizo como dosis de base
[…] Analicé el poderoso papel de la tiamina en el cáncer y cómo usarla terapéuticamente en este artículo del blog de Oncología […]
Hola Alfonso,
Quería agradecerte sinceramente por los artículos que publicas en abierto. Son de gran utilidad y se nota el rigor con el que están elaborados.
En particular, me ha parecido muy interesante el artículo sobre el uso de la tiamina en el contexto oncológico. La forma en que explicas su papel metabólico y las posibles implicaciones terapéuticas aporta una perspectiva muy clara y valiosa.
Además, he preparado una infografía y una presentación basadas en ese mismo artículo. Si te interesa, estaré encantado de facilitártelas.
Un saludo cordial,
Hola, Jose Manuel
Gracias, si quieres pásamela, claro
Un saludo
Entonces a nivel de prevención crees que sería aconsejable tomar siempre tiamina con Mg? O en el multivitaminico? Aunque sean dosis bajas
Gracias