EN ABIERTO
Imagina que pierdes las llaves de casa una noche oscura.
Solo hay una farola encendida, a treinta metros de donde realmente se te cayeron.
¿Dónde buscas?
Inicialmente ahí, bajo la luz.
No porque sea el lugar más probable, sino porque es el único lugar donde puedes ver algo.
Pero luego no persistirías sólo porque ahí hay luz. Entenderías que debes apuntar la luz a otro sitio.
Esa es, con una crudeza que a la ciencia le cuesta admitir, la metáfora que mejor describe cómo la oncología moderna decide qué tratamiento darte si te diagnostican cáncer.
<strong>Ahora te explicaré por qué en lo que respecta al cáncer, la “ciencia” lleva décadas “buscando donde hay luz” pese a que ya sabemos que ahí “no están las llaves”.</strong>
EN ABIERTO
Este artículo es diferente a lo que he publicado hasta ahora y marca un antes y un después en la trayectoria de OM.
Durante los últimos dos años he escrito 42 artículos dedicados a analizar casos reales de remisión completa de cáncer en estadio IV —que la oncología convencional considera incurable— registrados en estudios científicos revisados por pares y publicados en revistas científicas.
La cifra final: 72 remisiones completas de cáncer avanzado, más otras decenas de remisiones parciales y mejoras significativas, repartidas entre decenas de estudios de caso y ensayos clínicos.
A eso se suman otras 54 remisiones completas que he ido encontrando a lo largo del tiempo pero que aún no he analizado en artículos específicos (algunas incluyen terapias algo más difíciles de aplicar, otras no).
En total, 126 remisiones completas de cáncer en estadio IV.
En cada uno de esos 42 artículos analicé el protocolo concreto que se usó, casi siempre una combinación de terapias no convencionales junto al tratamiento estándar, y a veces terapias alternativas en solitario.
Este artículo es el mapa completo de todos ellos. Y los 42 artículos originales están enlazados uno a uno más abajo.
Este artículo es la fotografía de conjunto que solo se puede ver cuando pones los 72+54=126 casos uno al lado del otro.
Y esa fotografía cambia por completo la forma de entender el cáncer.
EN ABIERTO
Empieza hoy una serie que quiere hacer algo poco habitual: contarte la verdad completa sobre cada “tipo” de cáncer, para que comprendas la realidad completa.
En cada entrega vamos a coger un tipo de cáncer —próstata, mama, colorrectal, melanoma, glioma— y vamos a hacer tres cosas.
Primero, te explicaré exactamente qué dice la oncología oficial que hay que hacer, según el tipo de tumor, su extensión y el análisis molecular de la biopsia. Sin exagerar ni minimizar: los datos reales de cuánto alargan la vida esos tratamientos y qué precio físico se paga por ellos.
Segundo, cuando la ciencia lo permite, cuestionaré la lógica que sostiene ese tratamiento estándar, porque a veces esa lógica está construida sobre una idea que no se sostiene.
Tercero, te mostraré qué herramientas metabólicas —las que trabajamos en Oncología Metabólica— pueden ayudar a que el tratamiento convencional funcione mejor y sea menos tóxico.
No es una serie contra la medicina, pero sí contra una medicina que ha degenerado en un monstruo sin matices, dedicado a exprimir a los enfermos y a usar una “ciencia” manipulada, estéril para curar, pero magnífica para producir pingües beneficios a las corporaciones. Es una serie a favor de que decidas con toda la información, no solo con la parte oficial.
Empezamos por el cáncer de próstata, porque es quizás el ejemplo más claro de un tratamiento que se administra en masa sin que la evidencia lo respalde.
Uno de los tratamientos más crueles, como analicé en profundidad en este artículo.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
En OM ya he escrito artículos que analizaban aparatos basados en conceptos de biofísica: histotripsia (sonido), electroquimioporación (electricidad), infrarrojos (calor en parte, pero también otros conceptos), pero no habíamos visto aún el potencial de los campos eléctricos de baja intensidad.
Estos y otros conceptos y aparatos basados en ellos los analizaré en el tomo VI de la enciclopedia del cáncer, que estará dedicado a la especial biofísica.
Ahora vamos a profundizar en una terapia con gran futuro, sobre todo si sabemos con qué combinarla.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Si me sigues desde hace un tiempo sabrás que hay un concepto que recalco constantemente: el de la sinergia.
El sistema induce la creencia de que la cura vendrá de una píldora que “la ciencia” está aún por descubrir, de una “bala mágica”.
Pero quienes llevamos mucho tiempo investigando sabemos que eso no es posible: la complejidad del cáncer no puede ser abordada por una sola molécula, sino por una combinación de medidas dispares, que abarquen desde cambios de estilo de vida hasta terapias intravenosas o biofísicas, pasando por fármacos reposicionados y suplementos.
<strong>Lo que la gente no sabe es que algunas de esas combinaciones están arrojando resultados magníficos. Y que cada día un paciente de cáncer avanzado remite su enfermedad con combinaciones que nos permiten analizar los patrones. De momento </strong><a href="https://oncologiametabolica.com/126-remisiones-completas-de-cancer-avanzado-el-mapa-que-lo-cambia-todo/"><strong>he recogido 126 de ellas</strong></a><strong>.</strong>
En este artículo analizaremos las sinergias que están demostrando mayor potencia antitumoral, aunque sea en ensayos con pocos humanos o en animales.
Y en el artículo con las 126 remisiones hay otros protocolos que también podrían ser muy eficaces, aunque no hayan sido probados en otros ensayos.
Porque recuerda que la ausencia de evidencia no es lo mismo que evidencia de ausencia.
EN ABIERTO
Seguimos con las Guías Oncometabólicas cuyos objetivos son:
En el primer capítulo analicé el cáncer de próstata, en el segundo el cáncer de mama y ahora le toca el turno al colorrectal.
EN ABIERTO
Seguimos con las Guías Oncometabólicas cuyos objetivos son:
En el primer capítulo analicé el cáncer de próstata y ahora le toca el turno al de mama.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Este es un artículo fascinante, por tres motivos.
Uno: porque conoceremos el papel extraordinario del lactato en el cáncer, hasta hace poco considerado un simple metabolito de desecho (en otros artículos ampliaremos esta información, de gran valor).
Dos: porque haremos un viaje de descubrimiento que nos irá llevando de una novedad a la otra y veremos cómo se van conectando puntos metabólicos que demuestran que el organismo y sus procesos no son un conjunto de islas inconexas.
Tres: porque entenderemos por qué algunas sustancias aparecen una y otra vez cuando analizamos diferentes caminos metabólicos del cáncer y “puntos de presión” y por qué deben formar parte siempre de todo protocolo de sustancias combinadas. Vamos poco a poco entendiendo cuáles aportan más de forma práctica.
Acompáñame en esta investigación detectivesca, donde cada pista nos conduce a un descubrimiento posterior, hasta concluir con un conjunto de terapias que encajan en el mecanismo global como un guante.
Este será un artículo corto y al grano, acerca del honokiol, un compuesto natural extraído de la corteza del árbol <em>Magnolia officinalis</em>, usado durante siglos en medicina tradicional.
Y he decidido darlo en abierto para estas fechas de verano y vacaciones.
Es una de esas sustancias que han demostrado amplia efectividad antitumoral, pero cuya labor no es la de ser un “Batman” sino un “Robin” de la suplementación. Un papel de apoyo y soporte que podría ser mayúsculo si se lograse producir comercialmente ciertos conjugados de alta tecnología que explico en el artículo.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
En varias ocasiones he analizado el tema del desequilibrio oxidativo en el cáncer.
Lo he hecho de forma teórica en Cáncer Integral y de manera práctica en Oncología Metabólica, pulsando varios puntos de presión metabólicos con terapias que lograban una asimetría magnífica: que el cáncer sufriera y a la vez que el cuerpo sano se protegiera mejor frente al daño oxidativo.
Conseguir esa asimetría es esencial para que las terapias oxidantes que aplique el enfermo dañen mayoritariamente al tejido neoplásico. En este artículo vamos a diseñar un protocolo, basado en esos conceptos, que se apoye en la luz roja e infrarroja que hemos analizado en los dos artículos anteriores.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
España acaba de ganar su segundo mundial, así que es coherente que sigamos con “la roja” 😉.
En este caso con luz infrarroja, tras haber abordado en el artículo anterior la luz roja en el espectro visible, guardián de nuestros ritmos circadianos.
Esta es la primera parte de un conjunto de 3 artículos, cada vez más profundos, que abordarán el tema del equilibrio oxidativo basado en luz roja e infrarroja. Un tema ignorado o abordado sin matiz tanto por la oncología oficial como por una parte de la integrativa.
En este primer artículo vamos con lo más sencillo: por qué es tan importante para un enfermo de cáncer (y para cualquiera) la integridad del ritmo circadiano y cómo protegerlo.
Abordaremos acciones prácticas y los mejores productos, para asegurarnos que la compra es de calidad óptima y de buen coste/beneficio.
PARA MIEMBROS AVANZADOS O PROFESIONALES
Este es uno de los artículos más avanzados que he publicado hasta la fecha. Un paso de gigante que algún día se aplicará habitualmente.
En Oncología Metabólica preconizo siempre medidas que aborden la raíz del problema, y basar una estrategia terapéutica en “atacar” frontalmente el tumor con cirugía, radio y quimio (sin atender al organismo completo) no lo hace. Por eso los niveles de fracaso de las intervenciones oncológicas ortodoxas son tan altos.
Pero hay intervenciones directas y locales que sí pueden ser enormemente valiosas, por varios motivos: cuando se pueden aplicar de forma segura para destruir sólo tejido tumoral y cuando pueden desencadenar reacciones inmunitarias sistémicas de gran potencia.
Esto es lo que hace la terapia emergente que analizo en este artículo, aún poco disponible y cara, pero que debemos conocer porque, sobre todo en algunos casos, puede ser de extraordinaria ayuda.